Desorientación ideológica (por Julio González García)

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El PSOE-M se adentra en un proceso de primarias para la elección de la Secretaría General después del verano. En este momento hay cuatro precandidatos que han anunciado su voluntad de concurrir al proceso: Enrique del Olmo, Juan Lobato, José Manuel Franco y Sara Hernández. Hasta ahora ha sido Lobato el que ha presentado una propuesta más completa de lo que quiere hacer. Me voy a detener en un aspecto esencial para que la Comunidad de Madrid salga adelante, las Universidades, las públicas obviamente.

La Universidad pública en la Comunidad de Madrid padece un déficit estructural desde hace muchos años. Las políticas del PP se han volcado en un aspecto, la docencia, a pesar de que la investigación es un factor esencial de la Universidad. Ello se ha traducido en una reducción de las partidas que se han venido recibiendo en las Universidades.

El proyecto de Juan Lobato sorprende, en este sentido. La importación del sistema estadounidense de préstamos que ha de devolver el estudiante es la gran aportación del precandidato: “En el sistema propuesto el acceso a la universidad es libre, pero responsable. La universidad no se paga en el momento de realizar los estudios, pero se asume el compromiso con el sistema universitario de pagar el coste de dichos estudios (o un determinado porcentaje) en el futuro, cuando el desarrollo profesional de cada uno le permita asumir dichos gastos”.

De entrada, supone un desconocimiento de las consecuencias sociales que está teniendo en los Estados Unidos, en donde la presión que tienen los estudiantes es brutal ante la necesidad de devolver unas cantidades elevadas. De hecho, la filosofía de la deuda aparece en este párrafo del programa. “Pero una cosa es poder acceder a la universidad sin tener renta disponible en el momento de acceso a la universidad y otra bien distinta es no pagar la universidad, cuando en un futuro se disponga de renta suficiente para hacerlo”.

En segundo lugar, supone un encarecimiento inmediato de los estudios, dado que ni siquiera concreta el porcentaje que se quiere repercutir. En la actualidad, el coste que pagan los estudiantes en primera matrícula es aproximadamente de un tercio del coste total de la matrícula. Es este coste total el que parece que quiere implantar el precandidato.

Es, en definitiva, una solución a la que ni siquiera el Gobierno del PP se ha atrevido a realizar, a pesar de efectuar una continua reducción de becas y ayudas al estudio, ya sea directas o indirectas, como la que leímos en el BOE del pasado sábado, en donde se exigía una calificación de 6,5 para poder acceder a las becas. La calificación depende entre otras cosas del tiempo que puede destinar el estudiante al estudio. Y el trabajo para pagar la universidad no suele ser lo mejor.

Un sistema que no sólo lo quiere aplicar a la Universidad sino también a la formación profesional. Lo que requiere la formación profesional en Madrid es un plan de choque para paliar las carencias de todo tipo que existen. Meternos en este tipo de historias contribuiría a hacerla aún menos atractiva para los estudiantes.

Pero si desde el punto de vista del estudiante la respuesta es injusta y frustrante desde la perspectiva de la izquierda y como desarrollo del Estado social que recoge el artículo 1.1 de la Constitución, en materia de Universidades no se da cuenta de lo ocurrido en la Comunidad de Madrid desde el año 2010, cuando se rompieron los contratos programa y la financiación quedó al albur del Gobierno de Aguirre. Olvida que sólo tras las demandas que presentó el Rector Berzosa en nombre de la UCM se pudieron recuperar cantidades cercanas a los 150 millones de euros en dicha universidad. Pero, desde luego las cantidades no han vuelto a los niveles de entonces. Resulta paradójico desconocer que mientras que Berkeley subió el presupuesto en los años de la crisis, la UCM lo tuvo que bajar aproximadamente un 15%. Los gráficos pueden ser muy expresivos.

Los modelos que propone de financiación basados en los incentivos a la inversión privada y las joints ventura ente universidades públicas y sector privado olvidan que en este momento es un sistema que está recogido en la legislación y que no está funcionando. Y obvia, sobre todo, el problema central: no hay dinero público suficiente para las universidades. Falta profesorado, faltan técnicos de apoyo a la investigación, falta personal de administración y servicios cualificado y de nuevo ingreso, falta mejora de infraestructuras (Harvard está dedicando a su ampliación más que el presupuesto anual de la Universidad). Yo no sé si la propio borrador de Proyecto de Ley del espacio europeo de educación superior que tantas críticas ha generado en la Universidad pública madrileña han servido de inspiración pero, desde luego, lo aparenta. Situar a la ciencia en el sector privado es un gran desconocimiento de lo que ocurre en España y especialmente en la Comunidad de Madrid, donde tenemos excelentes Universidades públicas que son las que están impulsando la creación de conocimiento.

Estas dos ideas sobre universidades, al lado de otras como la no reducción de los conciertos educativos en la Comunidad de Madrid que están siendo un gran factor de desigualdad, la ausencia de porcentajes sobre la financiación a la escuela pública sorprenden en un programa de un candidato de un partido que quiere ubicarse en la izquierda.

Acaso le pudiera resultar conveniente la lectura del libro de Lakoff No pienses en un elefante. Lenguaje y debate políticosobre el discurso político y cómo la confusión en el uso del lenguaje, el intento de hacerlo omnicomprensivo para todos los sectores acaba conduciendo a la desaparición de la diferencia entre la derecha y la izquierda. Y cuando esto pasa, gana siempre la derecha.

Julio González García es catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Complutense de Madrid 

Las 7 diferencias de base.

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Una vez que los procesos internos avanzan en cascada, la pureza de los sentimientos que nos unieron a los militantes de base para hacer llegar a Pedro Sánchez y a un proyecto colectivo al mainstream político,  va transformándose según baja el nivel orgánico y la posibilidad de acceder a un espacio de poder se hace latente. 

Después del 1 de Octubre, era fácil intuir que la indignación de la militancia auparía a quien luchara contra dicha afronta a la democracia del partido. Así fue y conseguimos volver a las portadas políticas con nuestro partido (el de todos) como el nuevo referente mediático en la izquierda. A nivel interno significaba una cosa: el resto de espacios de gestión interna de la organización tendrían un marcado perfil de la nueva cultura de partido tras el 39º Congreso.

Muchos, inocentes, pensábamos que todos los cuadros hacían campaña de manera ímproba, lo hacían a coste cero. Pero no era así, algunos ya estaban de campaña personal durante la campaña de Pedro. Iban surcando la ola de la militancia.

En el PSOE-M el debate político por configurar una candidatura hegemónica de la nueva cultura de partido, hay quien no está haciendo este debate de una manera intelectual y colectiva: hay una guerra soterrada para intentar acallar cualquier alternativa a la “oficialista”. De las presiones y métodos de coacción no hace falta que hablemos, hay un historial suficiente en nuestra federación, que nos hacen recordar a tiempos pasados que no queremos retomar.

Así las maniobras desde las mal llamadas plataformas de militantes (estructuras supuestamente espontáneas y pseudo-democráticas sin ningún tipo de normativa, protección de datos, o posibilidad de defender un funcionamiento interno ético) están dejando mucho más dudas sobre cómo elegir a un candidato de manera democrática, independientemente de la solvencia del mismo, que precisamente podría haber sido un candidato magnífico a la secretaría general del partido, y que personalmente espero algún día pueda incluso a ser presidente del mismo. 

Van diez años desde las primeras primarias y no parece que el modelo corresponda a la participación, sino a un mayor control de las agrupaciones y del debate.

Hay casos brillantes, como en el PSOE de Extremadura, donde resulta que la plataforma de militantes, fue llevada por un militante de base, sin ningún encargo de nadie, siendo el conductor de la victoria de Pedro en Extramadura, y ahora además, es candidato para disputar el trono de la federación al mismísimo Guillermo Fernandez Vara. Desde aquí mandamos suerte a Enrique Pérez Romero (@kubdey en twitter) compañero y amigo desde que iniciáramos Bases en Red en 2011. Si gana, tendremos una verdadera opción que representa el resurgir de un nuevo paradigma.

¿Hay forma pues de identificar estos movimientos? Os propongo 7 diferencias entre la vieja cultura de partido y las nueva:

  • El uso de las redes sociales. El nuevo espacio de debate, puede usarse de varias maneras, que también determinan el posterior comportamiento de los partidos. Existe la posibilidad de usar las redes para compartir debates, reflexiones, amplificar ideas y sobre todo unir a gente. Un llamamiento a la reflexión es el que hicimos desde militantes vigilantes con nuestro Manifiesto. Hay otras formas de usar las redes: buscar trending topics por utilizar muchos perfiles, la comunicación unidirecciónal, etc… Como dice Gabilondo, la búsqueda de la unidad en las ideas, termina derivando en las ideas únicas. Si las campañas de los candidatos se hacen de espaldas al debate, después el partido actuará de espaldas al ciudadano en redes.
  • Confundir el terreno de debate democrático. Si bien el debate interno es importante, es vital no confundir todo el espacio político de lucha con lo interno. Para aquellos que no tienen ningún tipo de cargo público – ni les importa la imagen hacia la ciudadanía– parece que la consecución de un objetivo orgánico puede saltarse las normas básicas del debate político. Por ejemplo mezclando debates internos en redes, cuando se está hablando de política institucional o de partido sectorial. Además de mala imagen a la ciudadanía, resta energía inútil.
  • Coherencia interna de las propuestas. Este es uno de los puntos más importantes del debate cuando se hace entre diversos sectores y candidatos de un partido. ¿Puede un proyecto determinado ser defendido por cualquier persona en el partido? Hemos llegado al punto en el que la respuesta es NO. Cuando hay una revolución ética como ha habido en el 39º Congreso, la coherencia interna de cada candidato, hace que no sea posible defender cuestiones que afectan a nuestro propio comportamiento. Hay ejemplos como la limitación de cargos institucionales o la limitación de mandatos, tan sencillos de entender, que da rubor intelectual tener que discutir quienes pueden o no defenderlos.
  • Cultura nueva vs. “El problema de Madrid”  Algunos pensábamos que “el problema de Madrid” se solucionaría con normas más democráticas que pudieran hacer que Congresos de delegados no volvieran a promover las familias y los grupos de presión (expresión literal) fomentando otro tipo de iniciativas de base y debate de ideas. El problema de Madrid, esencialmente es la búsqueda de poder interno por encima de la búsqueda de soluciones para derrotar al Partido Popular. El problema de Madrid se basa en la incapacidad entre sectores de dialogar y llegar a acuerdos, por la incapacidad de reconocer errores pasados y actuales. La honestidad frente a la mentira.
  • Colectivo vs. Jerarquía: en los colectivos horizontales, la praxis puede parecer más complicada, pero siempre consigue mejores resultados que las iniciativas con jerarquías. Si el objetivo es encontrar un proyecto de ideas complejo, los debates deben ser más abierto e integrando a más perfiles. Si el objetivo es ganar un proceso orgánico sin importar las formas, hay quien piensa que mejor tener un ejercito. Cosas simples, como ir cambiando quién dirige las reuniones, eligiendo quién va a cada reunión con diversos sectores entre los integrantes del grupo, compartir la información estretégica del grupo, genera más trabajo, pero mucha más cohesión y confianza. La fidelidad y lealtad desde la confianza es diferente a la búsqueda de la lealtad absoluta.
  • Estrategias sobre el liderazgo. Hay quien empieza eligiendo la persona y a través de ahí forma un proyecto y se puede, montar el proyecto y terminar en un liderazgo.  Los primeros, seguramente sean más tradicionales en este partido, pero no siempre generan los mejores resultados. Incluso es posible que un grupo de debate de ideas termine por no apoyar a ningún candidato. Introducir propuestas que “hackeen” el Congreso a través de las ponencias, puede hacer más útil la presencia de las ideas que de las mismas personas.

La séptima diferencia, se esgrime en la forma de comunicar de los candidatos o de las bases. Es posible leer a militantes que escriben lo que piensan, lo debaten en persona o lo publican en redes, pero es imposible lograr un nivel de conocimiento más amplio de los candidatos, más allá de las entrevistas en medios, carentes de análisis y de profundidad. ¿Por qué?

 

 

Transgeneracionalidad vs. Gerontocracia. El reto del PSOE-M

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Todos y todas las militantes del PSOE estamos orgullosos de nuestra historia de 138 años por los compañeros históricos que han luchado y enfrentado sus vidas a la desigualdad, contra los poderosos y por el bien común. Militamos gracias a que ellos y ellas estuvieron antes que nosotros.

A partir de esta premisa, quiero construir el argumento de este artículo: es necesario un pacto entre generaciones en el partido socialista madrileño para conseguir una renovación necesaria desde sus bases, haciendo un partido más abierto y participado. ¿Por qué? Porque en un partido con tanta historia de continuidad democrática en los últimos 40 años una de nuestras dificultades es dar el relevo generacional en los momentos clave.

Llegados a ciertos momentos de la historia, en las que la política cambia de una manera generacional deben ser responsables de una generación posterior los que se hagan cargo de explicar a sus coetáneos los cambios políticos necesarios para vencer a los nuevos problemas.  En un campo discursivo post-15M y con la irrupción de nuevos partidos en el terreno de debate, parece necesario saber si el nuevo proyecto del PSOE tras el 39ª Congreso y representado desde su Secretaría General por Pedro Sánchez, cuenta con unos portavoces territoriales coherentes con el mismo. 

Podemos y Ciudadanos ya han “matado al padre” en términos del psicólogo Carl Jung, habiéndose hecho “mayores” tras la crítica constante a PSOE y PP. ¿Hemos hecho desde el Partido Socialista de Madrid esa reflexión crítica hacia una generación que no ha conseguido llegar al poder en los últimos 20 años?

Si bien es verdad que dos culturas del partido deben emprender durante un tiempo el camino de manera conjunta, la cultura del partido de los delegados y la representación colegiada, debe ir dejando paso a la cultura del voto responsable de los militantes. Debe haber para un espacio más participativo aunque a muchos le de miedo (y nos llamen asamblearios de forma despectiva) frente a un partido que empezaba a resultar ciertamente caciquil y que mantiene esos sesgos que vemos continuamente en algunas de las supervivencias del tiempo.

Además y voy más lejos: nos merecemos las generaciones que ahora tenemos el empuje de haber llegado a la vida pública con ilusión, preparación y ganas, de llegar a acuerdos a las generaciones que ya vivieron el socialismo de manera intensa a nuestra edad para construir proyectos nuevos. Merecemos devolver a la sociedad haber sido una generación privilegiada en nuestra educación, sanidad, etc.. para conseguir que se mantenga este estado de bienestar para las generaciones venideras.

Pero a la vez, necesitamos dar soluciones al empleo de nuestra generación y vincularlo al servicio de pensiones para garantizar su mantenimiento.  Necesitamos un nuevo marco económico que garantice una estabilidad para el futuro, un nuevo marco medio ambiental que nos garantice un futuro que generaciones atrás tanto pelearon. Un nuevo marco energético, social, cultural, educativo… que podamos dibujar la sociedad de los próximos años, en la que nuestros hijos van a vivir.

Frente al modelo de pacto entre generaciones donde unos ponen las ideas y la creatividad y otros la experiencia,  conocimiento, y la historia, está la posibilidad de que el partido siga en manos de una generación que termina su carrera, agotada tras años de lucha y pelea. Una gerontocracia que deje las decisiones en un pacto de veteranos que reparten espacios de poder históricos, para el interés de los grupos que les mantienen en su posición. 

La transgeneracionalidad garantiza una renovación constante, pues su ética se basa en garantizar la necesidad del bienestar de todos y la implicación de los más jóvenes junto a la la experiencia de los más veteranos, frente a un modelo donde el poder recae solo en aquellos que lo han sostenido durante décadas previamente.

La gerontocracia suele proponer soluciones políticas a problemas que ya no existen o soluciones invalidas para nuevos problemas. La transgeneracionalidad es un modelo que garantiza el conocimiento continuo de lo que sucede en la ciudadanía, de manera rigurosa tanto desde la intelectualidad como desde lo social y desde la militancia de base.

Seamos protagonistas de nuestro tiempo. Y prometamos dar un paso atrás cuando hayamos conseguido los retos que nos planteemos. 

 

 

 

 

Participación en igualdad

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Los procesos de participación ciudadana han sido los que han iniciado un cambio en la visión política de muchos grupos políticos hace décadas, quedando cada vez más reglada en los partidos históricos y siendo un intento de prueba y error de nuevas ideas que han llegado a iniciativas como plataformas políticas como Ahora Madrid que gobiernan ciudades como Madrid.

¿Qué garantiza que la participación es una herramienta política útil y que se pueda participar en igualdad?  Esencialmente es una cuestión de organización de esa participación y de herramientas. Pero sobre todo de objetivos.

La participación como herramienta para ocultar otros vicios políticos al final termina siendo un arma arrojadiza que no logra el objetivo principal para lo que está dispuesta y esto es que las ideas y proyectos de los ciudadanos, lleguen a realizarse desde las entidades públicas.

La participación, no es pues tan solo la “opinión” que es el primer paso, ni una encuesta sobre las voluntades políticas de un determinado lobby ciudadano. Hace falta pues dos requisitos para que una opinión se convierta en cierta participación.

  • Que todo el mundo tenga la misma oportunidad de participar y de opinar  (cuando me refiero a todo el mundo no es simplemente al que decida ir a un punto de información o que los medios sean la mera libertad de participar)
  • Que haya una herramienta ponderada de voto sobre esa participación. La encuesta como tal dan las opiniones más relevantes de la población que ha accedido a participar, pero no y nunca es la opinión ponderada de todo el censo de la población. 

La encuesta como tal, puede ser un buen indicador para un determinado grupo político de la dirección que tienen que tener sus propuestas, cuanto menos no es una forma igualitaria de participación desde una entidad pública.

La opinión debe convertirse en participación a través del trabajo colectivo en proyectos viables en el tiempo. 

Ideas, programas, voluntades políticas y ciudadanas, hay una colección grande en el espacio público de opinión, siendo principalmente los proyectos más trabajados los que más fácil pueden ponerse en marcha.  Una vez se tienen ideas y proyectos empoderados a través de la democracia de que todo el censo las vote, hacen falta que haya posibilidad y medios para llevarlos a cabo.

Por ello desde las entidades públicas se debe garantizar las dos condiciones anteriores, que la participación sea en igualdad de oportunidades, con medios y democracia y que se implique en proyectos con posibilidad real de ser realizados.

Por eso es tan importante dar validez a las herramientas de participación que las entidades públicas ponen en marcha: en Soto del Real (gobierno socialista) o Madrid (Ahora Madrid) han sido base de sus políticas desde que inició la legislatura, en Moralzarzal (gobierno mixto) ya tenemos (al fin y tras un largo paso administrativo) los consejos de participación en marcha y mesas de trabajo de todas las áreas municipales.  El objetivo es incorporar paulatinamente presupuestos participativos (50.000 euros para 2017) y así progresivamente crecientes, y ser capaces de votar dichos proyectos que resulten de los consejos (con igualdad y todo el censo, repito) Además, las distintas áreas, podrán asumir propuestas según el presupuesto disponible teniendo en cuenta todo el trabajo realizado en colectivo.

Desde la Comisión de participación de la Federación Madrileña de Municipios, se está llevando a cabo una redacción sobre las diversas formas de participar, viendo una manifestación muy desigual entre los distintos municipios de la Comunidad, influidos más o menos por los diversos grupos políticos que hemos accedido a los gobiernos locales desde 2015.

Es muy interesante la visión de la participación diferenciada entre municipios grandes, ciudades o en entornos más pequeños. También la variabilidad previa del tejido asociativo (es la participación más exitosa) que tienen los diversos municipios.  En cuanto esté publicado el informe se compartirá.

 

 

Un militante, un cerebro.

A partir de noviembre de 2011 un grupo de militantes vimos claro que era vital que el 38º Congreso Federal del PSOE ofreciera primarias para poder elegir al líder del partido de una manera más democrática. De ahí surgió Bases en Red, iniciativa federal de grupos de militantes en red, que sentó las bases de muchos de los horizontes que hoy vamos cumpliendo en la modernización de nuestro partido.

La designación digital como candidato de Rubalcaba, como “sucesor designado” una vez muertos los socialistas (electoralmente hablando) no tuvo ningún interés en la ciudadanía, siendo la mayor bajada electoral entre elecciones del PSOE en la historia. El 38º Congreso tampoco representó la voluntad del militante, cautivos sus votos en manos de los delegados, Alfredo volvió a imponerse como Secretario General, ante una masa social que prefería a la compañera – en nuestra memoria, siempre- Carmen Chacón.  

“Un militante, un voto” fue también la voz de Foro Ético  en la Conferencia política de 2013: militantes, académicos y cargos de nuestra organización se conjuraron en una iniciativa que puso los mimbres del paradigma de la ética y transparencia en nuestra organización. No es casualidad que uno de los ponentes del proyecto “Somos socialistas” Odón Elorza utilizara parte de los documentos que habíamos redactado entonces conjuntamente.

Siendo las primarias la base del movimiento militante, se consiguió imponer la lógica, permitiendo la llegada al poder por vía de las urnas a Pedro Sánchez (Parte I – El elegido del Sur) Tras los funestos acontecimientos del 1 de Octubre, han vuelto a ser las primaras (es decir los militantes) las que hicieran a Pedro Sánchez (Parte II – El renacido) máximo dirigente de nuestra organización, restaurando así el escenario de legitimidad propia de un partido democrático.

¿Qué debemos reclamar ahora? Una vez se ha conseguido elegir un proyecto con la voz, el trabajo y el esfuerzo de la militancia, que responde a los compromisos exigidos para un nuevo partido,  hay que garantizar que todas las resoluciones de este 39 Congreso sean llevadas a cabo. En primer lugar hay que comprobar y acompañar a la nueva Comisión Ejecutiva Federal que cumpla con los compromisos adquiridos.

Si bien no todos los riesgos inminentes que algunos veíamos antes del 39C han sido tenidos en cuenta (1) escasa representación de delegados de base militante en el Congreso Federal y (2) mínima presencia en los órganos CEF y (3) Comité Federal,  aún estamos a tiempo de cumplir con las expectativas de una organización más horizontal si en los Congresos Regionales cumplimos con varias premisas:

  • Se debe garantizar que los proyectos surjan de abajo a arriba tal y como se expresa en las resoluciones del 39C. Los y las militantes debemos ser responsables en trabajar en red, colectivamente y que sean “los aparatos” quienes asuman nuestras propuestas y una elección democrática de los liderazgos. Hace falta bajar el centro de gravedad del poder y acercarlo a la ciudadanía.
  • Tras 138 años de historia, es el momento de demostrar que frente a los intentos de algunos dirigentes de controlar la opinión de la militancia, es el tiempo de reclamar ser tenidos en cuenta, ya no como un elemento de sufragio, sino como un elemento de debate, con ideas independientes y en muchos casos con mayor preparación y presencia en la sociedad que sus mismos representantes. En definitiva, un lema sencillo de recordar: un militante, un cerebro.
  • Un mayor reparto de los espacios de representación. Si bien el número de personas capaces, trabajadoras, emprendedoras, funcionarias o académicas en una organización como el PSOE es alto, los espacios de poder llevan siendo okupados por unas “élites” minoritarias, que van sembrando lealtades gracias a este reparto desigual de los espacios de representación. Es lo que Belen Barreiro, Sandra León e Ignacio Urquizu – ay qué poco hemos cambiado– llamaban en 2003 “La selección adversa de los partidos políticos” Resulta curioso que este artículo de hace 14 años sigue sirviendo para analizar parte de la realidad en la Comunidad de Madrid.
  • Tenemos derecho a ejercer la militancia en fraternidad. A disfrutar de nuestro compromiso. ¿Hace cuánto que no tenemos una federación donde poder convivir entre diversas opiniones? Para que esto sea así hace falta mejor y más democracia, que nos haga huir de peleas fraticidas, porque tengamos unas normas claras y sencillas.
  • ¿Todo esto para qué? El primer objetivo una vez terminados los procesos orgánicos, el PSOE-M debe ser la primera herramienta de la sociedad para desalojar a Cristina Cifuentes de la presidencia de la Comunidad de Madrid. Con un proyecto firme en defensa de los servicios públicos, de izquierdas y adaptado a nuestra sociedad actual (que luche contra sus desigualdades)  Debemos ser los garantes contra la corrupción, en un pacto con el resto de fuerzas políticas que no posibilite a ninguna de su apoyo al PP ante nuevos casos. Un PSOE-M centrado en políticas que aborden las transformaciones económicas y sociales para garantizar un futuro sostenible.

MilitanciaVigilante300Por estas razones, militantes vigilantes de estos cambios lanzamos ayer un Manifiesto que reclama el tiempo de la militancia en el PSOE madrileño. Integrador y abierto a la militancia y a todos aquellos que aún habiendo estado en posiciones de poder crean que un nuevo modelo de partido más horizontal es posible, nos dirigimos a centrar el debate en las ideas y en los proyectos. En el camino irán surgiendo – seguro- liderazgos a los que la propia militancia llegará de manera colectiva, sin imposiciones.

No son tiempos para empezar La casa por el tejado.