No me gustan las fiestas nacionales.

Hoy es un día que conmemora algo mucho más importante que una fiesta nacional, hoy se conmemora el descubrimiento mutuo entre dos culturas que cinco siglos después siguen redefiniendo la historia que les une, generando una cultura nueva que sigue brotando de diversidad, tras tanto tiempo de haberse encontrado. Debería ser llamado algo así como Día de la Cultura Iberoamericana subrayando lo que compartimos con tantos países y con cientos de millones de personas. Dejarlo en fiesta nacional, al menos me resulta menospreciarlo. Nosotros tan solo descubrimos el camino para conectarnos.

Coincide además con ser el día de las Fuerzas Armadas, que aprovechando que es el día de la patrona de España (sigo sin saber que conmemora el día de una patrona en el siglo que estamos, perdónenme los maños que me lean) instalaron en un día tan significado el momento de festejar sus celebraciones.

Y si escribo este artículo es porque me ha chocado la simplificación que se hace en estos eventos con los conceptos de nación en homenajes por ejemplo a los militares fallecidos en misiones del ejercito. “Emocionante homenaje a los que murieron por España” leo en el Twitter, de una representante política madrileña.

Esta simplificación nacionalista esconde una historia detrás que va más allá de los sentimientos de pertenencia a un pais. Los militares, que actuan en el actual ejercito (del cual me siento orgulloso) participan en misiones de pacificación y restablecimiento de la seguridad en paises, donde la paz y los derechos humanos no son respetados. Estas misiones ienen como principio proteger a la población civil de ataques, la ayuda humanitaria, la formación de las fuerzas de seguridad de otros estados y en muchos casos proteger la rehabilitación de infraestructuras mínimas que den unas condiciones mínimas de vida a las regiones donde se despliegan.

Es decir, las fuerzas armadas, el ejercito español, no combate por los sentimientos de un pais, si no por valores como la libertad, la seguridad, la igualdad y el respeto a los derechos humanos en otros lugares, por otras personas que tienen el mismo derecho que tenemos en nuestro territorio. Y esos valores son universales, en ningún momento son propios de ningún estado, son propios de la condición humana. 

Cada vez que un militar fallece en una de estas misiones, lo hace por esas personas y por los valores que nuestro pais defiende para si mismo. Pero lo hacen desinteresadamente por otros estados, por ciudadanos y ciudadanas como nosotros que tienen los mismos derechos.

Desde aquí mi reconocimiento. Hacerlo por nosotros está bien, hacerlo por los demás, mejor aún.

Perdonen mi falta de españolidad.

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