Que te quieran por lo que sabes, no por lo que tienes.

Ha llegado el momento de empezar una dura campaña electoral. Se enfrentan dos modelos distintos para salir de la situación más difícil que sufre nuestro país en ochenta años y varias opciones  más que serán necesarias tener en cuenta en caso de resultados parejos entre ambos dos modelos.

Por un lado mi opción preferente: el modelo socialdemócrata de crecimiento sostenible y razonable, asentado en políticas creíbles, de salvaguardo del estado de bienestar. Un modelo conocedor de que es el momento de ampliar la protección social y de volver a invertir desde lo público, dado que continuar restringiendo la inversión solo nos puede llevar a la parálisis.

El espectro político de izquierdas queda sazonado con el resto de fuerzas  que tensan la cuerda hacia un estado social sin tener en cuenta la posibilidad real de llevarlo a cabo.  

La otra opción, el modelo neoliberal, que propone  alcanzar un crecimiento económico a base de fomentar la desigualdad, hacer que unos pocos paguen menos impuestos, ganen más y el resto, los que nos esforzamos a diario por sobrellevar nuestro trabajo ganemos menos para darles más beneficios. Además en el caso español, es un modelo conservador, con interferencias morales para recortar derechos que la sociedad española ya ha adoptado como suyos.

Entre medias de ambos quedan los modelos nacionalistas de ambas tendencias, otro modelo de centro indeciso y algo confuso vestido de magenta y en este caso incluso se nos ofrece un modelo ecosostenible de nueva creación.  Es verdad que hay más opciones al modelo socialdemócrata que presenta el PSOE y defiendo, pero no ofrecen una gobernabilidad decisiva en momentos clave como éste, ni ofrecen un cortafuegos al modelo liberal que de llegar  al poder agravaría los problemas de desigualdad que se están generando desde el inicio de la crisis.

Es necesario conocer a los  líderes  que representan las dos formas de entender el futuro, para comprender qué tipo de presidencia van a ejercer.  Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy.

Rubalcaba eligió para su futuro ser profesor de Química Orgánica en la Universidad Complutense de Madrid mientras iniciaba de su militancia en el PSOE en los años de toma de decisiones personales, previamente a ser elegido para representar a los ciudadanos en cargos públicos. Es importante destacar su figura como profesor, como docente e investigador en relación directa con la innovación y los jóvenes en formación, sus alumnos.

Mariano Rajoy, también alumno aventajado, tiró por la vía del esfuerzo en aprobar unas oposiciones. Y eligió (libremente) ser registrador de la propiedad, a la vez que empezaba su andadura como militante popular. 

Ambas profesiones, aún siendo servicio público, tienen características opuestas:

En la universidad  se forma al individuo para su desarrollo intelectual, en un periodo clave para conseguir el éxito en la vida personal a través de ejercer una profesión innovadora que dé réditos a la sociedad. La relación con el alumno de un docente, de mentor por un lado y de exigencia en el aprendizaje, forja generaciones de titulados dispuestos a encontrar un equilibrio entre lo que aporta a la sociedad y lo que recibe de ella. Se valora al alumno por lo que vale intelectualmente, por lo que sabe, por lo que aprende. Y se fomenta que emprenda e innove en su vida profesional.  Y eso fue lo que eligió Rubalcaba.

Sin embargo, ante todas la posibilidades que Mariano tuvo de elegir para su futuro (de ahí que se diga que pertenece a una familia de posibles), prefirió una profesión que le abogara por su desarrollo económico, como es ser procurador de la propiedad, con los beneficios económicos que ello conlleva. Y que aún recibe Rajoy.  Una profesión en la que se da fe de las propiedades que los ciudadanos  poseen. Es decir, certifican y valoran lo que se tiene. Queda claro que la relación con los usuarios de dicho servicio público tiene otro corte que la relación con alumnos universitarios, que en principio solo poseen sus ganas de aprender.

Y creo que este matiz es clave para elegir un presidente en estos momentos. En un caso tenemos a  Rubalcaba, un docente, un formador, alguien que exige esfuerzo a sus alumnos para que aprendan y que les prepara para la sociedad que viene, la del conocimiento y la innovación.

Por otro lado, tenemos un candidato, Rajoy,  que eligió una profesión, en la que se valora a las personas por lo que tienen, sin tener en cuenta si saben más o menos o si aportan a la sociedad más o menos beneficio.

¿Qué eliges, que te quieran por lo que sabes y por tu esfuerzo o sólo por lo que tienes?

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