Hacia la vanguardia.

Los revolucionarios cambios sociales y tecnológicos que se han producido en la última década han dejado a los partidos políticos en una posición alejada de la vanguardia estructural de la sociedad. Este distanciamiento, en sí por una evolución sociológica global, ha alejado a un partido progresista como el PSOE de su electorado posible, pero lo más importante, ha alejado al partido de ser sentido como parte conformadora de la conciencia social de la ciudadanía.

Así como los ciclos económicos, de innovación tecnológica y de acceso a la información han ido ampliando su frecuencia en el tiempo, las consecuencias sobre el comportamiento de la sociedad han generado hitos históricos que cada vez somos menos capaces de analizar a priori, y tenemos que estudiar una vez ya han sucedido. La capacidad de análisis de estos hitos sociológicos y la velocidad de estructurar acciones correctivas que el PSOE tome para adaptar sus decisiones al nuevo paradigma, determinaran en los próximos años los retos a los que podremos enfrentarnos. Además serán muestra de la confianza de nuestros votantes para que seamos los protagonistas encarar dichos retos.

La estructura de una organización, con los estatutos que la rigen, hace que el comportamiento de sus integrantes varíe según su configuración. La adecuación a unas normas intemporales y la adaptación natural al medio que tenemos los humanos han generado un partido de costumbres conservadoras de puertas hacia dentro. Mirada con perspectiva, la estructura real del PSOE es una suma de parcelas pequeñas de poder vigiladas por otras parcelas superiores de poder orgánico que dificultan los cambios necesarios para acercarse a la sociedad de una manera eficiente. La rigidez de la estructura, su verticalidad, la hacen permeable al talento de la ciudadanía progresista que en algún momento pudiera plantearse militar activamente. Y en circunstancias políticas o económicas adversas  la visión negativa de los ciudadanos hacia la estructura organizativa se termina traduciendo en pérdida de peso electoral.

La selección adversa de los que siempre están disponibles para participar es otro de los problemas que influyen en esta organización sobre la actividad diaria de la política local y asciende con los años hacia pisos superiores del edificio.  Teniendo unos procedimientos orgánicos complejos para la participación, que favorecen a los que mejor se adaptan a dichas normas, el militante que quiere aportar su trabajo y conocimiento siente vértigo al verse separado de la una participación real. La participación es un concepto que lleva implícito dos procesos, o no será participación. Primero la posibilidad directa de elegir a los representantes que deben llevar a cabo la estrategia política a seguir. Y el segundo aspecto, la posibilidad de cualquier militante de poder ser elegido para estas responsabilidades. Hay que favorecer una militancia que valore el talento, la ilusión, que favorezca el trabajo y la dedicación de todos y cada uno de los que un día se acercaron a las puertas de nuestras agrupaciones.

Desde su nacimiento en las redes sociales,  Bases en Red, movimiento colectivo de militantes surgido desde Twitter en la misma noche electoral del 20N, se han recogido ideas para un cambio en la conciencia organizativa del PSOE. Una transformación plena de los hábitos históricos para conseguir hacer una estructura horizontal y permeable a la inteligencia colectiva de cientos de miles de personas que quieren participar. Que quieren participar porque creen que el PSOE es la mejor herramienta política para conseguir mejorar las condiciones sociales en nuestro estado. Conseguir una igualdad efectiva, basada en la redistribución y la justicia social debe ser el sino del PSOE y no debe dejar que sus normas impidan ser una organización más ágil para conseguirlo.

Punto de partida: 38 Congreso.

El 38 Congreso Federal del PSOE es una oportunidad única para acelerar la transformación de la conciencia colectiva de la forma en que hacemos política. Es un hito histórico que podamos conseguirlo, puesto que viene después de un año electoral nefasto en el que se ha perdido el poder local, regional y estatal. Lo que tenemos que cambiar son nuestras actitudes y centrar el PSOE en un espacio común debate integrador de las tendencias sociales progresistas. Debemos aligerar la carga de trabajo de las decisiones orgánicas, democratizando y haciendo trasparentes la elección de nuestros dirigentes para poder centrar el tiempo real de trabajo de la militancia en búsqueda de la vanguardia intelectual necesaria para cambiar la sociedad.

Si conseguimos hacer el PSOE un lugar que atraiga al talento, a los mejores profesionales más reconocidos de sus sectores, conocedores de la sociedad y líderes en sus diversas actividades, no habrá fuerza conservadora que pare el motor de transformaciones que podemos lograr para el futuro.

Los tres pilares de cambio que debemos tener en mente a cada propuesta que hagamos deben concluir en: 

  1. Una militancia formada y activa en la participación, fomentando el espíritu primigenio de la idea de Pablo Iglesias de que sean la vanguardia de los trabajadores. Generará mejor caldo de cultivo para el debate deliberativo necesario para hacer que la militancia se responsabilice de las ideas que el partido defiende. La consolidación de éstas ideas serán un proyecto que implique más a los que participaron en su proposición.
  2. Una estructura transparente, horizontal, multidisciplinar y adaptada a la liquidez de esta sociedad (concepto Zigmunt Bauman) La visión exterior como organización mejorará si somos capaces de adaptarnos al modelo de sociedad actual, dando una alternativa social a los hábitos de consumo y comportamientos globales.
  3. Un partido que vuelta a ilusionar a los ciudadanos y ciudadanas que en el quieran participar en el sueño de una conseguir una sociedad mejor. Que sientan que las palabras les representan en los problemas diarios que tienen a la vez que para cumplir sus ilusiones, en justicia social y con una democracia de calidad.

Cambio en el alcance local de búsqueda de soluciones a una integración global.

Sobre el supuesto giro en los valores socialistas que necesitamos para lograr combatir las consecuencias de la crisis, para estructurar nuevas estrategias para que el neoliberalismo no consiga imponer sus normas localmente desde un entorno global, las propuestas son claras, el PSOE debe participar de la política europea acercándose al resto de partidos con posibilidad de conformar una Europa social distinta. Hay que lograr una red efectiva de participación entre los diversos grupos políticos europeos para tener un modelo global ante las elecciones Europeas que se producirán en 2014.

Valores postmaterialistas en una sociedad más justa. El proyecto de futuro.

El PSOE debe aspirar a ser la vanguardia postmaterialista de los partidos políticos españoles. Además de asegurar hacer una oposición firme contra la desigualdad, entendida en todas sus facciones, que va a incrementarse con el gobierno conservador de Mariano Rajoy, el PSOE tiene que ser una referencia intelectual, cultural y social en sus planteamientos acción política.

  • Inteligencia colectiva: El mero hecho de ampliar la participación y conseguir que descienda el centro de gravedad del poder más cerca de la militancia de base, ya hace de la organización más atractiva para un perfil ciudadano más activista y reivindicativo. Cuando este perfil de la ciudadanía que sí quiere participar, logre compartir experiencias ilusionantes desde la militancia política, se empezará a crear un tejido social nuevo que será la verdadera fuerza del nuevo PSOE.
  • Nuevos retos de la socialdemocracia: Si conseguimos organizaciones más fuertes por la implicación de más militantes, que produzcan soluciones globales a problemas históricos, estaremos preparados para buscar nuevos retos mayores a los cuales no hemos sabido dar soluciones anteriormente o no nos hemos planteado solucionar por sus dimensiones.
  • Política como servicio público: La política entendida como una praxis que favorece y mejora nuestro entorno, que asciende las aspiraciones ciudadanas de quien participa en ella, debe aprovechar toda la tecnología disponible para volver a reinventar dicha praxis.
  • Ciudadanía implicada: No debemos pensar que los cambios internos que hagamos solo afectarán a nuestra manera de concebir el funcionamiento del partido. Los cambios internos generarán costumbres distintas, que aproximarán a otros ciudadanos e iguales a participar de nuestra aventura.
  • Control de la gestión: Los cambios internos favorecerán un control más efectivo de la actividad de gobierno de nuestros representantes electos, lo cual hará que el signo de nuestras políticas sean más consensuadas y firmes en una posición socialdemócrata en búsqueda de una verdadera justicia social.

El liderazgo que necesita el PSOE debe centrarse en la gestión efectiva del conocimiento de sus militantes. En la concepción de la política como una responsabilidad con aspiración de servicio público con vehemencia en nuestros valores de transformación social. Un liderazgo que tenga visión estratégica en el futuro y que sea capaz de analizar los problemas de manera global. Y un liderazgo innovador, que sea capaz de integrar la vanguardia tecnológica, cultural e intelectual  presente entre la ciudadanía progresista. La candidatura de Antonio Quero es la que repreenta este liderazgo. 

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