Defraudadores

Existen tres tipos de defraudadores que están llevando a este gobierno del Partido Popular a conseguir los objetivos para los que lo auparon a la victoria en Noviembre de 2011, con la connivencia de la ciudadanía que (legitima y democraticamente) creyó que serían la solución a la crisis. Son los defraudadores sociales, los morales y los económicos. 

En primer lugar los defraudadores sociales. Fueron los primeros interesados en cambiar al gobierno de Rodríguez Zapatero que gastaba (en su opinión) de forma excesiva en materia social. Vienen de lejos, de las fronteras comunitarias, nos prestan dinero y temen que no podamos devolverlo y están obsesionados con el déficit. Mercados y políticos que los sustentan a nivel europeo, como Merkel.  Se centran en obligarnos en qué gastar nuestros impuestos y cuánta deuda podemos asumir. Están haciendo que el gobierno no sirva para garantizar los recursos sociales que la ciudadanía necesita para vivir de una manera digna, y superar la desigualdad desde los servicios públicos. Todo gobierno que no ejerce de garante del bienestar ciudadano es un fraude en sí mismo. 

En segundo lugar campan por las altas esferas de ministerios y gobierno los defraudadores morales. Centran su actividad en imponer criterios morales basados en su fe (hay quien lo llama “creencias”, otros incluso creemos que son “supersticiones”)  Imponen su criterio moral los criterios de convivencia y la tolerancia de un mundo cambiante y civilizado, donde dar protagonismo a la libertades recogidas en la constitución. La libertad como garantía de la felicidad está siendo defraudada por este gobierno y sus palmeros de medios de comunicación, de comunicación de la Iglesia y sus cercanos. Quieren que sus modelos conservadores no solo sean su forma de vida (que es respetada por todos los demás) sino la forma de vida del resto, porque ellos así lo mandan. Se centran en defraudar la convivencia social, obligándonos a un solo modelo para vivir. 

Por último quedan los defraudadores fiscales o económicos. Las cúpulas empresariales y económicas conviven de manera irregular en el Partido Popular para que consiga el poder, de manera prolongada en el tiempo para imponer sus criterios fiscales (o anti-fiscales) a la justicia social que buscan los ciudadanos en un modelo redistributivo de sociedad. Así bien fraudes como la última reforma laboral, los casos de las cajas de ahorro como Bankia, o la amnistía fiscal, son ejemplo de porqué estos defraudadores son parte de la estrategia de este gobierno. Se centran en evitar que el Estado obtenga los ingresos de una manera más justa.

A los que somos trabajadores y trabajadoras e intentamos participar en política, solo nos queda la unión para luchar contra estos tres tipos de defraudadores.

  • “Desde una teoría profunda en conocimientos, académica e integrando la inteligencia colectiva dentro de los partidos y una práctica de gobierno basada en los hechos consumados de otros paises con gobiernos e historia socialdemocratas, se puede desarrollar un proyecto de futuro, social, en libertad  (con felicidad) y sobre todo redistributivo y justo fiscalmente.”

Son los tres ejes de los que debemos recuperar la soberanía, no de poder, si no de legitimidad democrática, sobre los defraudadores. No hay otra opción que intentarlo, aunque será una labor difícil por la presión a la que los partidos de izquierda son sometidos y la propia presión interna. 

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