Las palabras exactas

Palabras exactas

Los estudiantes de ciencias sociales, solemos pasar horas y horas leyendo textos de las asignaturas a las que presentaremos materia con la única intención de que se nos quede en la memoria a la primera, como si de una ciencia infusa se tratara, con la convicción de que el subconsciente actúe por las noches para hacer una amalgama convincente de las historias que vamos metiendo en nuestras cabezas.

Los más extraños, quizás aquellos que decidimos hacer una segunda carrera por la UNED a modo de entretenimiento,  a veces vamos más lejos  e investigamos las materias de manera casi enfermiza. Al principio cualquier referencia de algo nuevo parece apasionante, buscamos artículos por internet, los libros a los que refiere el texto principal en las bibliotecas con un gusto que poco a poco se va apagando, según los exámenes van pasando y hay que estudiar más asignaturas. Reconozco que el tiempo es limitado y hay que ser productivo para aprobar exámenes, quitando espacio al conocimiento puro.

Este verano he estudiado Lingüística, asignatura del segundo cuatrimestre, del primer curso del grado de Antropología Social y cultural. El temario en sí, hace un breve repaso de una ciencia interesante, la relativa a cómo usamos el lenguaje para comunicarnos. Merece la pena saber cuántas lenguas hay, en que se diferencian y como clasificarlas. El lenguaje en todos sus aspectos, desde los procesos cognitivos que usamos para poder aprenderlo, la fonética y fonología – relativas a como articulamos los sonidos, morfología, que da valor a la formación interna de las palabras, sintaxis que analiza la estructura de nuestros mensajes y la semántica, que analiza su significado. Nuevos conceptos, como la pragmática, ya sea cognitiva, que se centra en analizar por qué nos entendemos si por lo general hay muchos mensajes implícitos que no decimos, o la pragmática social, que analiza las relaciones entre las que se efectúa dicha comunicación.

También están presentes las teorías lingüísticas, basadas en cómo aprendemos el lenguaje por estar inmersos en la sociedad (funcionalistas) o las teorías  más modernas (se centran en nuestra programación previa para aprender) que presentan perfiles de grandes académicos, como Chomsky o Lakoff.  Por último saber la importancia de las aplicaciones de la lingüística, desde la psicología, la medicina hasta aspectos como la lingüística forense.

En mis ratos de aburrimiento, en la biblioteca perdido en las musarañas, me pregunto si existirán las palabras exactas que incluyan una sonoridad diferente y mágica por la entonación y los acentos usados, si es posible que su significado, alterado por una sintaxis dirigida a crear efectos secundarios,  incluso si alguna combinación de rimas precisa o quizás una prosa libre,  buscando no duplicar ningún mensaje que ya pudiera darse por supuesto por nuestro conocimiento previo serán capaz de conmoverte o es que simplemente, hablamos idiomas diferentes.

Pero eso ya, es temario fuera de esta asignatura y forma parte de la lingüística aplicada.

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