Lo que nos jugamos el 20D

Las estrategias políticas se vislumbran antes de tiempo, no por sus resultados, sino por la cantidad de mentiras necesarias, para su propia implantación.

En estas elecciones nos jugamos seguir gobernados por un Partido Popular que lleva décadas mintiéndonos como estrategia política, para ocultar todos los vicios adquiridos en años de trapicheos y corrupción por sus cargos. Parece que tuvieran una organización que tuviera la corrupción como estrategia, o que le daba sentido de ser a la misma. Este hecho se agrava por que mientras sucedía su propio enriquecimiento,  olvidaron que los ciudadanos perdían sus trabajos, sus casas, sus ayudas sociales, perdían su futuro. Se empeoraba la calidad de la educación y la sanidad pública, se usaba la caja de las pensiones para ocultar déficit y se destrozaba la estructura del empleo hacia un modelo de inestabilidad.

Haber crecido leyendo a El Principe de Maquiavelo, viendo las historias políticas de Yo, Claudio, El Ala Oeste de la Casa Blanca, incluso House of Cards o Borgen más actualmente, y aplicar al día a día lo que parece natural en la cultura popular, no quita responsabilidad de los que juegan con el poder que les otorga su propio cargo público. Éste pertenece, no sólo a la persona (como bien marca la CE en el art. 67), sino al pueblo representado por una parte, y a las siglas a la que representa por otra (como resalta TC en alguna de sus sentencias que marcan jurisprudencia). Olvidar a votantes y a los partidos, genera monstruos institucionales, que aprovechan temporalmente, nunca para siempre, esta ventaja que es nuestra convivencia democrática. Por suerte, la democracia tiene la regulación en mano de los votantes, pese al dominio mediático al que estamos sometidos. Ellos tienen la última palabra siempre. Y no están dispuestos a ser simples figurantes en el tablero de juego de los partidos.  Esta vez los ciudadanos están dispuestos a no dejar que se sigan utilizando las instituciones para el aprovechamiento propio.

Y me dirán que hay más opciones que el PSOE, obviamente, la concurrencia a unas elecciones democráticas necesita de diversidad en los grupos que nos presentamos para ser verdaderamente libres. Esta vez hay dos partidos que parecen que tendrán una representación superior a lo que otros partidos han obtenido en un sistema que históricamente se ha dividido en un eje izquierda o derecha, representados por el PSOE o PP.  Las venganzas políticas o el Juego de Tronos, nunca, superan al diálogo honesto entre personas iguales, libres de las cargas de los grupos de presión.

Hay que cambiar el concepto de negociación, por el concepto de diálogo, al que debemos acudir sin grumos mentales . Emilio Lledó

Es sano para la democracia que pueda haber opciones plausibles de voto. Y que tengamos que aprender a un nuevo diálogo como al que muchos nos enfrentamos desde las elecciones municipales.  Pero no cambia la historia. Los socialistas hemos encabezado todas las renovaciones democráticas y hemos expandido los derechos tanto como nuestros mandatos han dado de sí. No es válido el argumento de qué hemos hecho, pero sí da validez a que cuando proponemos nuevas medidas se sepa que podemos llevarlas acabo, en un modelo de país que tenemos en mente. Los socialistas somos un partido de gobierno.  Llevaremos estas 5 primeras medidas si conseguimos armar una mayoría social tras las elecciones:

  1. Proponer un cambio constitucional que cree un marco diferencial para los problemas territoriales y sociales, que la Constitución actual no llega a solucionar.
  2. Llegar a un pacto de Estado por la Educación y la Innovación que modernice el país y siente las bases de una educación pública de calidad mantenida en el tiempo, y un país basado en la ciencia y el desarrollo tecnológico como motor económico.
  3. Alcanzar un Pacto de todas las fuerzas políticas contra la Violencia de Género, que sigue siendo una lacra con la que no podemos seguir soportando.
  4. Derogar la Reforma laboral y convocatoria de los agentes sociales para un nuevo Estatuto de los Trabajadores.  
  5. Y por último y más importante: un ingreso mínimo vital para atajar la pobreza infantil durante la primera legislatura.

Y no voy a jugar al miedo, diciendo que los partidos nuevos son peores o mejores. Son otros ciudadanos, con otros conceptos políticos diferentes a los que mantengo en alguna ocasión y coincidentes en otras. Tienen sus grupos mediáticos apoyándoles en mayor o menor medida y tienen programas donde la renovación por la renovación es la única base  Confío en la capacidad de elección del votante, que ha sabido sancionar nuestros errores del pasado cuando tocaba y que ahora, necesitan de un cambio que solo puede liderar el PSOE, pese a que pueda haber más actores en esta transformación. 

 

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