Violencia contra la mujer: el terrorismo universal

No hay otra forma de violencia entre los seres humanos, que sea más cotidiana que la violencia de género y todas las formas en la que se expresa contra la mujer.

Violencia cotidiana, globalizada y generalizada, es decir, tanto en tiempo (todos los días, a todas horas) como en el espacio (en todos los lugares de esta santa tierra) , como en escala (es ejercida en posibilidad contra la mayor parte de la sociedad, el 52% de la misma)

Además es un tipo de violencia multiforme, que va desde los micromachismos que tratan de pasar desapercibidos, acoso en todos las caras de la vida, laboral, sentimental, ejercicios de machismo directo, y maltratos en todas sus variantes, psicológicos o físicos, hasta llegar al mismo asesinato de la mujer y más allá (sus hijos, por ejemplo).

Y es una violencia histórica, sistemática y adaptable a los tiempos. El mayor sistema de organización social que conozco con un objetivo teórico y práctico, es de hecho el patriarcado. Funciona de tal forma, que implica unas normas educativas y sociales que siempre terminan en lo mismo: la desigualdad entre hombres y mujeres. El patriarcado es capaz de adaptarse a todas las épocas, culturas, religiones, discursos  de poder, y de preservar el mismo sistema, luchando contra los que nos ponemos enfrente.

Es una violencia además ejercida transversalmente  por hombres de toda segmentación social, edades, geografía, etc.

El problema visto en esta dimensión es tan grave, que todo lo que hacemos, siempre parece vencido por el propio sistema que termina en volver a la violencia como última expresión.  Que como miembro de un partido local hayamos propuesto un Plan Integral contra la violencia machista municipal, es un intento de coordinar con todos los medios posibles para luchar contra una lacra social, que ataca sin previo aviso porque habitúa a hacerlo de manera constante. No podemos resignarnos a no hacer todo lo que esté en nuestras manos.

Pero no se puede quedar ahí la política local, ni la regional. Necesitamos un pacto social y de Estado que ponga como uno de los principales agujeros éticos de nuestra sociedad a la violencia contra la mujer. Y que ponga toda la fuerza del Estado de derecho y de la  sociedad en luchar contra sus causas, en prevenirlas y en conseguir una vuelta a la sociedad de aquellas quienes sufrieron sus consecuencias.

Tengo claro que no superaremos esta época histórica de una manera digna como humanidad, como civilización si no es haciendo la sociedad más justa. Y ahí tenemos que contar con una sola voz como estandarte. La de las mujeres libres que cada día conquistan sus derechos, que han empoderado la causa hasta hacerla también global  y ponen contra las cuerdas al patriarcado.

25 de Noviembre, día contra la violencia contra la mujer. 

PD: como dice Ángel Gabilondo, otra manera de empezar a luchar contra el machismo, es empezar por analizar el que uno lleva encima. Aceptarlo como realidad y desaprender muchas de las cosas que hemos aprendido socialmente para vencerlo. Hoy toca reflexionar también si alguna vez hemos favorecido conductas de maltrato psicológico, si nuestra presencia en la vida favorece o no los micromachismos, si hacemos lo que se nos demanda para ser personas, esencialmente justas con nuestro entorno. El machismo está ahí fuera, pero también aquí dentro. Y de la resignación, tristeza y desolación del resultado de la reflexión, nunca positiva en algún momento, sacar fuerzas para cambiarlo. Es nuestra obligación

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