Mal diseño institucional vs. Mal uso de las instituciones

Por lo general, las instituciones públicas se diseñan en un tiempo en el que se dan unas circunstancias determinadas para que así funcionen. No es menos cierto que si bien la intencionalidad de los creadores de este diseño también suele ser política, quienes luego dirigen estas instituciones pueden saltarse los errores de diseño previo. O de la manera contraria, beneficiarse de tal y como fueron ideadas.

Un coche que al frenar en curva se va de atrás, suele ser corregido con contra-volantazos en la dirección contraria por el piloto para corregir la estabilidad de la marcha, pero lo ideal  sería integrarle un control de estabilidad y poder corregir en su diseño el balance de pesos.

Pues la política genera estas tensiones de igual manera. En dos sentidos; primero está el diseño institucional y sus reglas y en otro, quienes acceden al control de las instituciones a través de los medios democráticos y los ponen en marcha.

Actualmente hay dos diseños que están siendo sometidos continuamente a una crítica por parte de los ciudadanos que vivimos bajo ellos. El primero y más importante a mi parecer, por donde residen las decisiones macro-económicas, es el diseño de las instituciones europeas. Esto ha tenido influencia en quienes han tomado las decisiones por ejemplo del control del déficit y de política monetaria (Banco Central Europeo, que no dispone de un mecanismo democrático de control)  De igual manera pasa con la Comisión Europea.

Hasta que no sea el Parlamento europeo quien comande las decisiones que se tomen tanto en la Comisión como en el BCE a través de una nueva Constitución Europea (que supere el Tratado de Lisboa) no habrá un verdadero control democrático de las instituciones europeas. Esto hará que el sentido del voto tenga más poder y vuelva a haber un debate ideológico global, hasta ahora vertido en argumentos más nacionalistas que otra cosa.

El segundo diseño institucional puesto en duda, no por diseño (que también) sino por sus normas es nuestra propia democracia como sistema y la Constitución Española. Nuestra Constitución fue diseñada por unos actores políticos y expertos, que estaban claramente influenciados por la situación histórica, haciendo que ciertos problemas , transversales a la historia reciente de España no tuvieran una solución final en aquel momento.

¿Disponemos ahora de capacidad de tomar decisiones sin esas presiones históricas? Sí. Por suerte, también disponemos del mecanismo interno que la C.E. tiene descrito para su propio cambio. Es la voluntad política el cambio de aquellos puntos en lo que la C.E. ha fallado y han aprovechado para su propia batalla política. Por ejemplo una de las leyes que se dirimen de la C.E. es la Ley electoral. Podría ser cambiada hacia otro sistema (por ejemplo otorgando diputados extras para aprovechar los restos de votos). O el cambio en el modelo de Estado hacia una mayor federalización que podría anular gran parte de los argumentos independentistas, pero fomentar por otro lado un estado más social.

En el ámbito municipal, también es posible que haya posibles mejoras en el ámbito normativo, por ejemplo derogar la Ley Montoro que ha quitado competencias a los Ayuntamientos que se ven en la doble necesidad de dar servicios no cubiertos por otros a sus ciudadanos sin tener ni la financiación y ahora mismo ni siquiera la competencia.

Hasta aquí, las posibilidades de cambiar las instituciones y sus normas. Pero los problemas políticos también vienen por el uso de las instituciones por medio de quienes acceden a su poder.  Un ejemplo son los Ayuntamientos, diseñados para gobiernos mayoritarios y la capacidad de toma de decisiones una vez los ciudadanos dan sus votos a las fuerzas representadas.

Es un error de ciencia política básico, pensar que puede gobernarse un ayuntamiento diseñado para la toma de decisiones en mayoría desde una representación minoritaria. No es que haya ideología en ello, más democracia o menos, es que es una forma de gobierno, parecida a la que relataba en principio de mi artículo: se corrigen los defectos del diseño, con continuas modificaciones de la trayectoria con el volante del vehículo.

Los partidos políticos deben de pensar si se puede terminar una carrera que no tiene control de tracción ni estabilidad desde la vuelta 0 de la misma.  Es verdad, que hay pilotos, por ejemplo de motociclismo, que han basado su éxito en su capacidad innata para derrapar en curva (Rossi, por ejemplo) y políticos que han conseguido ir cambiando de postura por su capacidad de ganar con argumentos y capacidad de hacer campañas políticas (recordar la victoria personal de Felipe González para cambiar la opinión en el referendum de la OTAN)  Pero, son excepciones que no sirven para una generalidad, donde además hay síntomas de poca experiencia en la gestión, como ha sucedido tras el acceso a la política de nuevos partidos políticos. Ejemplos claros como la necesidad de apoyos de Manuela Carmena en Madrid, de José María González “Kichi” en Cadiz o lo que sucede en nuestra localidad, dan a entender que se necesitan contrapesos a la minoría que ejerzan de estabilizadores políticos.

Estos contrapesos, no pueden estar basados en la base de la mera confianza de quien conduce. Un control de estabilización y de tracción electrónicos, van analizando en cada momento la diferencia de rodada entre cada rueda y corrigiendo automáticamente para lograr que siempre haya estabilidad, pero porque está conectado a la centralita del coche y gestiona la potencia que distribuye entre las ruedas. 

En política ocurre lo mismo. La toma de decisiones no puede ser ajena a aquellos en quien corresponde y recae el poder de tomarlas. Sigue siendo un mal análisis electoral, pensar que aquellos compromisos que se tuvieron cuando aún no habían hablado los electores, pueden cumplirse cuando no se dispone del diseño institucional para los que estaban pensados, es decir, un ayuntamiento en mayoría. No son las ideas, es el diseño. 

Si los Ayuntamientos hubieran estado diseñados para ser gobernados en minoría, se hubieran otorgados compensaciones automáticas a aquellos partidos más votados, por ejemplo. Y ahora no gobernaría una coalición. Los diseños institucionales y normativos se hacen para que no falle el mecanismo. El único problema es que no prevén un mal uso del mismo.  

¿Qué genera seguir tomando decisiones políticas con un mal diseño institucional derivado de un resultado electoral incierto? 

  • Inestabilidad. Siguiendo con el símil automovilístico, es posible que un mal control de tracción nos dé un susto en las curvas difíciles. Las circunstancias políticas son como las circunstancias de la carretera. Los problemas se presentan de repente, y hay que estar preparado para la toma de decisiones.  Si no se dispone de los elementos de decisión correctos, las decisiones que se toman generarán más problemas políticos sumados al que se intentaba resolver.  También existen problemas políticos generados ideológica o estratégicamente como una oposición irresponsable a gobiernos en minoría, puede hacer un simil a un intento de manipulación de los frenos. Es lo que vemos desde las filas Populares desde el primer momento. Esto hace que los gobiernos no aceleren demasiado, no vaya a ser que al final de la recta no haya frenos. Miedo en sus decisiones.
  • Mata la capacidad de un dialogo abierto. El diálogo se vuelve negociación de intereses, al no tener todas las fuerzas políticas un mismo estatus de poder, recuperar este estatus se basa en contra fuerzas a base de imposiciones y negociación. Hay que empezar a dialogar de manera abierta, sin mochilas o grumos mentales como diría el filósofo Emilio Lledó que dificulten el entendimiento.
  • Tensiones innecesarias. En los asuntos públicos que se tratan en un municipio, se suele estar de acuerdo en muchos de los asuntos de gestión diario y se puede entender diferentes posturas  cuando están enfrentadas. Intentar hacer herramienta política estas tensiones, lo que debilita es el sistema global en donde se produce, aunque se intente estratégicamente dañar a uno de los agentes en juego, lo que se genera es un sistema que funciona peor.
  • Ineficiencia: lo peor es este punto. El servicio público asume la responsabilidad del que gobierna de hacer todo lo que esté en su mano para solventar lo antes posible y a un coste proporcional a los ingresos que tiene el Ayuntamiento, los asuntos sociales de los que son responsables.  ¿Se puede asumir que por razones ideológicas y de un mal análisis postelectoral, se retrasen las soluciones a los problemas de los ciudadanos? No, es inaceptable. Y debemos hacer una auto-crítica en ello.
  • Falta de fluidez social. La política nueva, la que esperábamos los que tratamos de innovar en nuestros partidos y transformarlos, es aquella que aunque intervengan más los ciudadanos en las decisiones que tomamos desde las instituciones, haga que sus decisiones lleguen más rápido a verse en resultados políticos. Todo aquel que dificulte esta toma de decisiones, estará volviendo al pasado en el que no fluía salvo la opinión de los partidos políticos, sin valorar la de sus conciudadanos (aunque los nuevos partidos sean un grupo de ellos)

Desde que accedimos a esta responsabilidad, la intención ha sido la mejora institucional para lograr que las ideas de aquellos que representamos el partido con las siglas para las que me presentamos, el PSOE y su federación madrileña, desde la Agrupación de Moralzarzal, se integren en una mayoría social dentro de un escenario de diversidad que no podemos negar, sino al que hay que adaptarse, como hacemos para adaptarnos a otros procesos sociales como la globalización.

Todas las decisiones ajenas que no aporten estabilidad, eviten tensiones innecesarias, mejoren la eficiencia en el gasto público o faciliten la fluidez social, no solo evitarán que cumpla el cometido para el cual fuimos elegidos, representar fidedignamente a nuestros partidos y electorados, si no que nos pondrán en una situación más alejada de aquello para lo que estamos aquí. Es responsabilidad de todos y todas hacer esta reflexión.

Un pensamiento en “Mal diseño institucional vs. Mal uso de las instituciones

  1. […] conclusión, a mi parecer, el error parte de un uso institucional erróneo de pensar que una institución construida para gobernarse en mayorías se intente gobernar no ya en […]

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