El concilio como obligación

Vigilianus

Nobles  y clérigos acudiendo al concilio de Toledo, ilustración del Codex Vigilanus

No hace falta ser un estudiante profundo de las lenguas muertas para recordar la etimología de varias palabras que arrastramos en nuestra vida común como sino tuvieran un significado, a través de la historia y saltando entre la evolución del lenguaje.

Por eso, recordar el valor semántico de las palabras que usamos, lo que significan, puede que nos haga reflexionar qué hacemos con nuestra expresión y con nuestra acción. Varias veces al día todos los miembros de una corporación local firman, escriben o recuerdan en su perfil en redes que son “concejales” . Veamos qué significa:

Si seguimos en la etimología, llegamos al Concejo del latín concilium (asamblea)   y este de un compuesto del prefijo con- (reunión)  y la raíz del verbo calare (llamar, convocar) y un sufijo de resultado -ium.  De ahí también las palabras:

  • Concilio – Una reunión fomral para tratar un tema importante
  • Conciliar – Relacionado con concilio y unir dos partes
  • Conciliador – Persona buena para hacer que otras personas se pongan de acuerdo
  • Conciliación – Acuerdo de dos o más partes
  • Reconciliar – Arreglar el acuerdo nuevamente
  • Reconciliación – Nuevo acuerdo entre las partes
  • Concejal – Miembro de un concilio
  • Concejalía – Cargo del concejal.

Con estupor, asistimos a un pleno municipal del Ayuntamiento el 3 de Marzo, en el que se trataron temas, totalmente ajenos a conciliar entre los ciudadanos con distinta forma de ver la realidad, lo cual debería ser nuestra obligación como concejales, si nos regimos por el mandato de la etimología.

Y así lo expresamos desde nuestro Grupo Municipal. En primer lugar, el intento de convertir una expresión en redes en un acto constitutivo de delito para pedir la dimisión de una de los miembros de este concejo de Moralzarzal. Es muy triste, que el Partido Popular de un municipio como el nuestro siga queriendo usar el terrorismo como tema para crispar, encender el ambiente político y al fin y al cabo utilizar para su fin las ganancias de este debate. Por ahí no vamos bien en la tarea que tenemos la obligación que es conciliar las vidas entre los que piensan diferente. Que llegara a haber insultos y amenazas en las redes contra personas que defienden sus ideas de manera democrática.  Debería hacer reflexionar a dichos concejales, si de verdad están ejerciendo su tarea como deben.

Lo más grave, saber si intentan imponer una ley mordaza a los propios concejales compañer@s de corporación. Se rompe así cualquier conciliación posible, un consenso indispensable, el de una asamblea entre iguales,  al no considerar a todos con los mismos derechos, al menos el de expresión.

En otro ámbito diferenciado (no comparo en ningún momento circunstancias) también pude ver como se perdía un debate que la historia y el tiempo zanjará antes o después, como es el de la financiación pública de espectáculos  en cuyo seno hay problemas éticos, en este caso, los festejos taurinos y la demanda por parte de algunos sobre el maltrato animal.  Conocidas las posiciones enfrentadas entre los autodenominados “taurinos y antitaurinos”, no se puede ser conciliador intentando provocar una votación sin un buen debate previo entre la ciudadanía.

Si bien es un debate que estaba planteado desde el punto de vista económico (invertir o no presupuestos públicos) el calado es más lejano, pues es una actividad que nunca ha probado la autofinanciación ajena a los poderes públicos. Por lo que se intentaba de manera soslayada, ir primero a su financiación como método de ahogar la actividad. El problema es que hay municipios que no están preparados de momento para dar otras opciones económicas por ejemplo a los comercios del pueblo, muy dependientes del turismo y el gasto que se produce en las fiestas patronales.  También, es sabida la necesidad de invertir recursos públicos en aquellas partes de la tradición en la que la mayor parte podemos estar de acuerdo, la sostenibilidad medio ambiental que dan las ganaderías de toro bravo a nuestras dehesas en toda la geografía fijando una actividad económica al terreno que no deja de estar protegido por ello.

La única manera de conciliar posturas, y sí, es posible, es ir al debate cultural sobre las tradiciones y de una manera honesta ver las posiciones que cada uno defiende. También ir al debate ético y que tanto los que están a favor y en contra intenten comprender al que defiende lo contrario.  El resultado de este debate, se acercará mucho a lo que en un posterior referendum se decida.  Estoy seguro que el resultado será mucho más reconciliador.

Insisto en la necesidad de ser agentes del concilio, del acuerdo. Sino, no seremos ni buenos ni malos concejales, simplemente seremos otra cosa, meros agentes del desacuerdo. Y para eso no nos votaron.

Nota: dejo como recomendación el libro de Ignacio Abella “Arboles de Junta y Concejo

9788416443024

Web sobre etimología usada: http://etimologias.dechile.net/?concejo

 

 

 

 

 

 

 

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