No nos fallemos.

Todos y todas recordaremos el 21 de Mayo como el día que la militancia dio el vuelco a los augurios que meses atrás nos habían hecho: que la estructura del partido a través de Susana Díaz conseguiría imponer una decisión con la que no estábamos de acuerdo, la abstención del PSOE a favor de un gobierno del Partido Popular.

Lo que sucedió el 1 de Octubre no fue solo una votación perdida por un secretario general en un comité federal, un derrocamiento con guión, tras la “dimisión” colectiva de media ejecutiva y tras un cambio de voluntades del máximo órgano del partido. Lo que ocurrió aquel día fue el secuestro de la voluntad de los militantes para poner en mano de una gestora las decisiones que nos correspondían tomar a nosotr@s. ¿Acaso no sabían que hubiéramos votado en contra a una consulta sobre la abstención?

Y a partir de ahí estos funestos meses, de debates entre compañer@s mientras el aparato se preparaba para la mayor campaña de marketing contra una persona que se ha hecho en nuestro partido para conseguir “enterrar” en avales al resto de candidatos y en la votación de las elecciones primarias.

El 1 de Octubre, tal y como analiza Borrell en su “Los Idus de Octubre” fue la gran oportunidad para la militancia de tomar conciencia de las decisiones incorrectas de la dirección del partido en estos últimos años y de empoderarse para cambiar nuestro propio destino.  Que no se engañe nadie, sin la ilusión por el cambio demostrado por los militantes en cada evento de la candidatura de Pedro Sánchez, sin el trabajo de las plataformas y sin la adaptación al nuevo terreno de juego de los “aparatos buenos” , la victoria hubiera sido imposible. Luchábamos contra gigantes, que resultaban ser molinos de viento (como dijo el compañero Plácido en el último evento de la campaña)

El día que José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones de 2004 alguien le gritó ¡No nos falles! En sus dos legislaturas midió muy bien los trabajos sociales, haciendo transformaciones que llegaron a la raíz de debates que nunca habíamos afrontado, pero quedó el modelo económico prácicamente intacto. En 2010 cuando tuvo que admitir las presiones europeas, vino la decepción de militantes y votantes. ¿De donde nace esta decepción? Habíamos puesto toda la responsabilidad en ZP y no precisamente en el control del partido por parte de sus militantes. En 2008 prácticamente no hubo rival siendo el mejor resultado del socialismo, quedando todo control del gobierno alejado de nuestras manos.

Ahora debemos reflexionar. ¿Puede Pedro Sánchez fallarnos? Sin duda, si ponemos la responsabilidad del cambio en él así será, en estos tiempos nadie es infalible sin un partido armado atrás y una política eficiente contra la desigualdad (miren a Francia) Observando como ha sido la lealtad de la estructura del partido y la “baronía” en general, esta vez debemos implantar elementos de control y decisión en el Congreso 39 que nos haga responsables de lo que suceda con el Partido en el futuro cercano.

  • Lograr que en el 39 Congreso Federal esté representada la militancia que ha luchado por el cambio en el partido. ¿Significa esto que deba darse especial presencia a miembros de las diversas plataformas o del equipo específico de campaña Pedro Sánchez? No. Las plataformas deben entenderse como elementos de trabajo puntual que deben cuajar en un modelo de partido diferente. Pero no usar esta organización como posible “trampolín” de salida para la nueva organización sería volver a distinguir entre militantes de base y militantes de base “plus”.
  • Conseguir aprobar las enmiendas de transformación interna que sirvan para que la militancia tenga el control de las decisiones importantes del partido, al mismo nivel que el Comité Federal.  Por ejemplo sería interesante volver a debatir el sistema de elección de listas electorales. Hay que desbloquear de algún modo que dependa de un comité de listas, y no haya una manera mas fiel a las necesidades y voluntad de la militancia de elegir a candidatos.  Si es necesario el cambio estatutario completo, que se aborde la posibilidad de un Congreso Extraordinario.
  • Dejar unas lineas programáticas de transformación social intensiva, de izquierdas y que luche contra las nuevas desigualdades. Si es necesario convocar una Conferencia política que ahonde en el debate sobre los problemas de los partidos socialdemócratas, el posicionamiento ideológico del partido, el modelo territorial, o la forma de relacionarnos con la ciudadanía, que se haga.
  • En todos los órganos ejecutivos del partido debe haber una representación plural de la diversidad del partido. Si bien hay que contrapesar alguna decisión con la militancia como exponía en el punto anterior, no puede ser el comportamiento normal del partido. Pero para ello el comité federal o los comités regionales deben representar (de manera cierta) a la diversidad dentro del partido. Es la única seguridad de que no vuelvan a tomarse decisiones como la abstención. O para que haya una relación entre lo que hacen los grupos parlamentarios (a todos los niveles)  y la militancia, incluso los votantes. Debemos de conseguir en un futuro no tener que hablar de militancia o estructura orgánica, sino ser un partido con una diversidad suficiente para compartir espacios sea cual sea nuestra posición.
  • Vigilancia militante: durante la campaña mi compañero Enrique Romero, ha ido haciendo preguntas para el día de después de las primarias. Mi intención es que se tenga la conciencia que todo lo que suceda, en el Congreso federal o Regionales, después tiene que ser verificado por la militancia que se cumple. Siempre de manera critica constructiva. Es necesario volver al régimen de intervenciones críticas en los diversos comités.
  • Traspasar la paridad, conquistar la igualdad de oportunidades, ganar en feminismo. Hay que seguir siendo el partido que genere transformaciones sociales contra el patriarcado. Pero para ello tenemos que cambiar nosotr@s primero. Todavía no está garantizada esta igualdad de oportunidades dentro del partido. Es una buena oportunidad para avanzar en ello y así poder ser la guía de nuevo de los cambios sociales.
  • A parte de los documentos del proyecto propio de Pedro Sánchez en los que defendemos los liderazgos compartidos, tenemos que hacer por buscar liderazgos naturales en nuestro entorno. El partido socialista debe de incorporar nuevas formas de activismo y liderazgo, que incluyan desde los nuevos movimientos sociales, a los liderazgos en los entornos virtuales. Hay que promover este tipo de promotores de nuestro proyecto.

No podemos fallarnos a nosotr@os mism@s compañer@s. Es el momento de implicarnos, de ocupar las grandes alamedas que un proyecto autónomo y participativo nos puede brindar, pero no tenemos que esperar que sean otros los que decidan por nosotros, los militantes. Hay que ofrecer trabajo orgánico para mejorar el partido, lograr desde las instituciones donde estamos representados políticas que sean ejemplo del cambio, ocupar espacios allí donde veamos necesidades y salir con dignidad de nuevo a la calle, a las redes, para decir orgullosos, de nuevo, que somos socialistas. Hagamos irreversible el cambio.  

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