Estados de ánimo.

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Una de las frases que siempre me ha influido en política es aquella que dijo Felipe González sobre el liderazgo y los estados de ánimos.

Si el líder no es capaz de hacerse cargo del estado de ánimo de los demás, no puede cambiarlo. El primer paso es saber cuál es el estado de ánimo del otro. El segundo paso es tener muy claro el proyecto.

Al enfrentarse a una responsabilidad en la que tienes que escuchar e intentar conseguir una solución que mejore la calidad de vida de los ciudadanos, es imposible no hacerse cargo de estos estados de ánimo. A diario en la responsabilidad de cualquier concejal con responsabilidad de gobierno, en las decisiones, en la comunicación y en los proyectos que se planifican, de lo que se habla es de la posibilidad de hacerse cargo de estos estados de ánimo, para después cambiarlos.

Hoy por ejemplo, he tenido dos buenas interacciones con vecinos que aún estando en una situación de desempleo, ven con ilusión los planes de ayudas al empleo en los que participan. Es decir, de una situación de desigualdad, al menos conseguir que los que la sufren planteen un estado de ánimo favorable a solucionarla. ¿Es suficiente? Muchos dirán que no, pero al menos y lo creo cada vez más, es el principio para conseguir una solución conjunta a dicho problema.

Por la otra cara, también he recibido a unos ciudadanos que tenían quejas severas sobre determinadas acciones municipales en la convivencia entre comercios y vecinos. Sin duda es imposible, negar las molestias que muchos sufren por la zona determinada donde viven, pero también es difícil cuando crees que una solución puede mejorar la calidad de vida en ese sentido y no eres capaz de convencer de la misma a quien sufren.  ¿He sido capaz de hacerme cargo de sus estados de ánimo? Sí. Pero no de cambiarlo. Y esto es un problema, porque no depende de las soluciones propuestas, sino de cambiar convicciones.  Debe ser desde la mediación social o desde la participación ciudadana desde donde lleguemos a una solución que convenza a tod@s.

La vida institucional es así y todos los esfuerzos diarios tienen que ir en el sentido de encontrar tanto la solución a los problemas comunes a los que se enfrenta la sociedad, como la forma de convencer a los mismos ciudadanos de que las soluciones serán las correctas. No solo vale con probar las soluciones, hay que ser capaz de incorporar a esa solución el ánimo de la ciudadanía.

Igual pasa en la vida orgánica en los partidos. Pedro Sánchez se hizo cargo de la indignación de muchos y muchas militantes socialistas que mirábamos con total incredulidad los hechos acontecidos el 1 de Octubre y posteriormente la abstención que culminara en Mariano Rajoy como presidente del gobierno.  Por eso ganó las primarias porque se hizo cargo de nuestro ánimo y a través de un grupo de personas, el trabajo conjunto con la militancia y muchos cargos que decidieron no seguir la corriente orgánica, planteó un “corpus” de ideas que nos hizo cambiar nuestras ilusiones.

Nos enfrentamos a un Congreso Federal, donde una vez resuelto el tema del liderazgo previamente con las primarias nos podemos centrar en buscar el mejor proyecto que ilusione a los militantes primero y posteriormente ilusione a la ciudadanía. Con gran parte del trabajo planteado en los Congresos Regionales, este congreso será la gran consagración de un modelo de partido diferente, participativo y que se regenera por las normas que nos hemos impuesto. Pero también un modelo político que planta al partido en plena izquierda y plantea soluciones a los grandes retos de nuestro país.

Además, por las informaciones, parece que los que configuren la Comisión Ejecutiva Federal serán las personas cercanas a Pedro Sánchez que han logrado llevar este estado de animo a una victoria en las Primarias. Si bien es verdad que está siendo una CEF caída de la mano del Secretario General (sin un debate de perfiles o de necesidades entre la militancia) las personas seleccionadas, son perfiles reconocidos con cualidades. Compañeros como Odón Elorza o Beatriz Corredor con los que he debatido ampliamente el modelo de partido y con los cuales comparto visión política, son un ejemplo de que es posible tener un grupo que nos ilusione a los militantes.

¿Puede ser así el funcionamiento de todos los niveles del partido? Obviamente, según va bajando el centro de gravedad del poder, parece evidente que el proyecto de Pedro Sánchez debe ser impulsado de abajo a arriba, para garantizar que las máximas por las que hemos luchado durante años se llevan a cabo de manera cierta. Además es necesario conseguir una conciliación entre aquellos que influyan en la organización y la misma ciudadanía (al igual  que ponía el ejemplo de la relación entre concejales y ciudadanía)

¿Somos capaces de hacernos cargo del estado de ánimo de nuestros compañeros los militantes y cambiarlo después?  Todo aquel que se enfrente a un proceso interno debe saber que debe ilusionar, conciliar opiniones, buscar referencias de abajo a arriba y conseguir liderazgos compartidos que empoderen a quienes conocen mejor a la ciudadanía. De lo contrario juegan con la posibilidad de caer en la resignación y desilusión de muchos de los que hoy vemos grandes alamedas en la nueva época que el 39 Congreso abre.

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