Elijo la libertad a la independencia

Acostumbrados a vivir en un lugar donde los cambios sociales y económicos suceden volando, como es la Comunidad de Madrid, a veces olvidamos que no es la realidad global de nuestro país.

Recorriendo carreteras y pueblos del interior de Andalucía, campiñas y sierras, da tiempo a reflexionar sobre nuestro modelo de convivencia. La memoria, el recuerdo de lo que hace solo 36 años eran los pueblos y ciudades de Andalucía, las infraestructuras y los servicios públicos que teníamos, hacen valorar, que en solo mi tiempo vital, se haya podido cambiar el modo de vida de generaciones, garantizando una serie de derechos en igualdad, que son garantes de la misma libertad.

Sin duda un trabajo inacabado, traemos a las espaldas cargando una historia de desigualdad, que en este tiempo era difícil de cambiar.

De igual manera sucede en otros lugares donde la situación se agrava por la despoblación territorios como Castilla y León donde la concentración de habitantes en las capitales van dejando un mundo rural menos cohesionado y un territorio menos productivo, pero en el que se lucha desde las instituciones por garantizar unos derechos sociales acordes al estado de bienestar que tenemos

Quejarse del modelo en definitiva, muchas veces es por la ceguera de no estudiar las ventajas globales que ha tenido para todos, quedándose en las dificultades propias de cada uno.

La solidaridad fiscal entre territorios, sin duda ha sido el modelo de progreso de nuestro país, haciendo que las inversiones en unos y otros lugares y las migraciones internas, el acceso a mercados como el Europeo, y unas mejores infraestructuras, derechos sociales, educación, etc.. complementen un modelo sostenible de economía, con muchas mejoras por delante.

No hubieran progresado ninguna de las regiones más ricas ni sus empresas, de no haber sido por este modelo de sostenibilidad territorial. Si después del fin de la dictadura, nos hubiéramos convertido en una serie de estados pequeños, que no grabaran impuestos suficientes, invirtieran o tuvieran el factor de la mano de obra de unas u otras regiones, nunca, hubieran sido tan ricas regiones que ahora, con la legitimidad que cada uno considere, reclaman su especialidad histórica, como base para cambiar la relación existente.

La libertad, es un valor que está por encima de la independencia. Tal y como la entendemos los socialistas, la libertad necesita de un acceso igualitario a los recursos y derechos, que deben financiarse gracias a la redistribución.

Solo con libertad pueden desarrollarse otros elementos patrimoniales de la vida, como los sentimientos nacionales, culturales, religiosos o éticos. ¿A caso podremos los trabajadores de los restos de España ser más libre en un territorio desprovisto de solidaridad? ¿Tendrán los ciudadanos catalanes de nuestra misma clase la posibilidad de tener mejores vidas, más derechos?

Viendo la excasa voluntad previa de hacer estados igualitarios y sociales que ha habido en Catalunya por parte de gobiernos corruptos y de élites económicas durante décadas, veremos qué historias salen de Andorra y los Pujol, que se parecen muy mucho a las historias contadas sobre las Gurtel y Púnicas. Para ser de distintas realidades nacionales se mueven por los mismos criterios, el poderoso caballero, Don Dinero. Comisiones, redes de corrupción, delitos económicos, malas gestiones política. La patria de la derecha en uno y otro lados del Ebro.

¿Que libertad tendrá un estado que no ha garantizado la convivencia, ya no sólo entre afines y no afines al nacionalismo, iguales, sino mucho menos entre la diversidad con la inmigración? El modelo social catalán ha dejado desprovistos de derechos colectivos a muchas minorías que son precisamente los que dan a ciudades como Barcelona su excepcionalidad cultural.

Los sentimientos nacionales, se expresaran mucho mejor en un país que ponga la diversidad y la igualdad por encima de sus estructuras de estado, adaptándolas a una mejor gestión de los recursos. De acuerdo que hay que mejorar la estructura según las competencias que la democracia quiera entregar a sus representantes, no hay nada que el federalismo no pueda conseguir en este sentido. Desde lo local, la financiación de un pequeño pueblo de la sierra de Madrid, como Moralzarzal donde ejerzo mi responsabilidad política, hasta lo regional o nacional, debemos mejorar nuestro modelo.

Pero con igualdad, con redistribución y convenciéndonos que entre todos y todas haremos una sociedad más libre.

Elijo la libertad a la independencia.

 

 

 

 

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