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Un militante, un cerebro.

A partir de noviembre de 2011 un grupo de militantes vimos claro que era vital que el 38º Congreso Federal del PSOE ofreciera primarias para poder elegir al líder del partido de una manera más democrática. De ahí surgió Bases en Red, iniciativa federal de grupos de militantes en red, que sentó las bases de muchos de los horizontes que hoy vamos cumpliendo en la modernización de nuestro partido.

La designación digital como candidato de Rubalcaba, como “sucesor designado” una vez muertos los socialistas (electoralmente hablando) no tuvo ningún interés en la ciudadanía, siendo la mayor bajada electoral entre elecciones del PSOE en la historia. El 38º Congreso tampoco representó la voluntad del militante, cautivos sus votos en manos de los delegados, Alfredo volvió a imponerse como Secretario General, ante una masa social que prefería a la compañera – en nuestra memoria, siempre- Carmen Chacón.  

“Un militante, un voto” fue también la voz de Foro Ético  en la Conferencia política de 2013: militantes, académicos y cargos de nuestra organización se conjuraron en una iniciativa que puso los mimbres del paradigma de la ética y transparencia en nuestra organización. No es casualidad que uno de los ponentes del proyecto “Somos socialistas” Odón Elorza utilizara parte de los documentos que habíamos redactado entonces conjuntamente.

Siendo las primarias la base del movimiento militante, se consiguió imponer la lógica, permitiendo la llegada al poder por vía de las urnas a Pedro Sánchez (Parte I – El elegido del Sur) Tras los funestos acontecimientos del 1 de Octubre, han vuelto a ser las primaras (es decir los militantes) las que hicieran a Pedro Sánchez (Parte II – El renacido) máximo dirigente de nuestra organización, restaurando así el escenario de legitimidad propia de un partido democrático.

¿Qué debemos reclamar ahora? Una vez se ha conseguido elegir un proyecto con la voz, el trabajo y el esfuerzo de la militancia, que responde a los compromisos exigidos para un nuevo partido,  hay que garantizar que todas las resoluciones de este 39 Congreso sean llevadas a cabo. En primer lugar hay que comprobar y acompañar a la nueva Comisión Ejecutiva Federal que cumpla con los compromisos adquiridos.

Si bien no todos los riesgos inminentes que algunos veíamos antes del 39C han sido tenidos en cuenta (1) escasa representación de delegados de base militante en el Congreso Federal y (2) mínima presencia en los órganos CEF y (3) Comité Federal,  aún estamos a tiempo de cumplir con las expectativas de una organización más horizontal si en los Congresos Regionales cumplimos con varias premisas:

  • Se debe garantizar que los proyectos surjan de abajo a arriba tal y como se expresa en las resoluciones del 39C. Los y las militantes debemos ser responsables en trabajar en red, colectivamente y que sean “los aparatos” quienes asuman nuestras propuestas y una elección democrática de los liderazgos. Hace falta bajar el centro de gravedad del poder y acercarlo a la ciudadanía.
  • Tras 138 años de historia, es el momento de demostrar que frente a los intentos de algunos dirigentes de controlar la opinión de la militancia, es el tiempo de reclamar ser tenidos en cuenta, ya no como un elemento de sufragio, sino como un elemento de debate, con ideas independientes y en muchos casos con mayor preparación y presencia en la sociedad que sus mismos representantes. En definitiva, un lema sencillo de recordar: un militante, un cerebro.
  • Un mayor reparto de los espacios de representación. Si bien el número de personas capaces, trabajadoras, emprendedoras, funcionarias o académicas en una organización como el PSOE es alto, los espacios de poder llevan siendo okupados por unas “élites” minoritarias, que van sembrando lealtades gracias a este reparto desigual de los espacios de representación. Es lo que Belen Barreiro, Sandra León e Ignacio Urquizu – ay qué poco hemos cambiado– llamaban en 2003 “La selección adversa de los partidos políticos” Resulta curioso que este artículo de hace 14 años sigue sirviendo para analizar parte de la realidad en la Comunidad de Madrid.
  • Tenemos derecho a ejercer la militancia en fraternidad. A disfrutar de nuestro compromiso. ¿Hace cuánto que no tenemos una federación donde poder convivir entre diversas opiniones? Para que esto sea así hace falta mejor y más democracia, que nos haga huir de peleas fraticidas, porque tengamos unas normas claras y sencillas.
  • ¿Todo esto para qué? El primer objetivo una vez terminados los procesos orgánicos, el PSOE-M debe ser la primera herramienta de la sociedad para desalojar a Cristina Cifuentes de la presidencia de la Comunidad de Madrid. Con un proyecto firme en defensa de los servicios públicos, de izquierdas y adaptado a nuestra sociedad actual (que luche contra sus desigualdades)  Debemos ser los garantes contra la corrupción, en un pacto con el resto de fuerzas políticas que no posibilite a ninguna de su apoyo al PP ante nuevos casos. Un PSOE-M centrado en políticas que aborden las transformaciones económicas y sociales para garantizar un futuro sostenible.

MilitanciaVigilante300Por estas razones, militantes vigilantes de estos cambios lanzamos ayer un Manifiesto que reclama el tiempo de la militancia en el PSOE madrileño. Integrador y abierto a la militancia y a todos aquellos que aún habiendo estado en posiciones de poder crean que un nuevo modelo de partido más horizontal es posible, nos dirigimos a centrar el debate en las ideas y en los proyectos. En el camino irán surgiendo – seguro- liderazgos a los que la propia militancia llegará de manera colectiva, sin imposiciones.

No son tiempos para empezar La casa por el tejado. 

Iniciativa militante: Coworking socialista “Espacio Negrín”

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A escasas horas de haber acabado el 39º Congreso y estando aún en imprenta las Conclusiones de las Comisiones de trabajo nos planteamos el gran reto de llevar a cabo todas las iniciativas que hemos conseguido aprobar por una amplia mayoría representada del PSOE. El compromiso de la nueva Comisión Ejecutiva Federal de nuestro partido de contar con la militancia requiere espacios para poder trabajar conjuntamente en el desarrollo del proyecto.

Si bien nuestras Casas del Pueblo y sedes provinciales y regionales suelen tener espacios, se necesita de una mejor gestión del tiempo y recursos de los mismos para que sean útiles en este nuevo tiempo de trabajo en red, deslocalizado y sin horarios, en el que se ha convertido el activismo político, que requiere de innovar en los espacios que compartimos.

Para ello y como primera medida para poder asumir el reto del trabajo conjunto entre estructura del partido  y la militancia que así quiera poder trabajar en ámbitos locales, regionales e incluso federales, se propone una red de espacios, empezando por el federal, donde poder trabajar entre militantes, para la cooperación en la marcha de los proyectos con los órganos del partido. Esta primera propuesta militante se basa en la creación de un espacio de coworking federal, que podría estar en la misma sede del partido en la madrileña calle Ferraz.

Su denominación reflejaría también un guiño a la innovación social llamándolo “Espacio Negrín”  aludiendo a uno de los socialistas históricos que siempre situaron la vanguardia como parte de nuestro ADN.

A partir de la prueba de este tipo de espacios, se puede proponer en cascada tener espacios también en las sedes regionales y provinciales. Si bien en las Casas del Pueblo podrían tenerse, el sentido de trabajar conjuntamente debe ser siempre con compañeros de ámbitos regionales, provinciales y comarcales,  y en todo caso federal.

Requisitos del espacio de coworking social:

  • Sala de reuniones. Pizarra
  • Proyector. Sonido e imagen
  • Ordenadores.
  • Lugares para carga de móviles / tabletas electrónicas.
  • Pequeña sala para compartir bebida /comida.
  • Conexión de fibra óptica (wifi / cable)
  • Creación de un reglamento de autogestión del espacio.

Con la creación de estos espacios, sería mucho más fácil conseguir que militantes y activistas se sumaran a trabajos en marcha desde las diferentes áreas políticas del PSOE.

Empezar por un espacio en Madrid puede ser iniciativa que consiga que todos los visitantes ocasionales a la sede que estén en la capital, puedan tener un lugar donde poder trabajar conjuntamente.

 

 

Estados de ánimo.

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Una de las frases que siempre me ha influido en política es aquella que dijo Felipe González sobre el liderazgo y los estados de ánimos.

Si el líder no es capaz de hacerse cargo del estado de ánimo de los demás, no puede cambiarlo. El primer paso es saber cuál es el estado de ánimo del otro. El segundo paso es tener muy claro el proyecto.

Al enfrentarse a una responsabilidad en la que tienes que escuchar e intentar conseguir una solución que mejore la calidad de vida de los ciudadanos, es imposible no hacerse cargo de estos estados de ánimo. A diario en la responsabilidad de cualquier concejal con responsabilidad de gobierno, en las decisiones, en la comunicación y en los proyectos que se planifican, de lo que se habla es de la posibilidad de hacerse cargo de estos estados de ánimo, para después cambiarlos.

Hoy por ejemplo, he tenido dos buenas interacciones con vecinos que aún estando en una situación de desempleo, ven con ilusión los planes de ayudas al empleo en los que participan. Es decir, de una situación de desigualdad, al menos conseguir que los que la sufren planteen un estado de ánimo favorable a solucionarla. ¿Es suficiente? Muchos dirán que no, pero al menos y lo creo cada vez más, es el principio para conseguir una solución conjunta a dicho problema.

Por la otra cara, también he recibido a unos ciudadanos que tenían quejas severas sobre determinadas acciones municipales en la convivencia entre comercios y vecinos. Sin duda es imposible, negar las molestias que muchos sufren por la zona determinada donde viven, pero también es difícil cuando crees que una solución puede mejorar la calidad de vida en ese sentido y no eres capaz de convencer de la misma a quien sufren.  ¿He sido capaz de hacerme cargo de sus estados de ánimo? Sí. Pero no de cambiarlo. Y esto es un problema, porque no depende de las soluciones propuestas, sino de cambiar convicciones.  Debe ser desde la mediación social o desde la participación ciudadana desde donde lleguemos a una solución que convenza a tod@s.

La vida institucional es así y todos los esfuerzos diarios tienen que ir en el sentido de encontrar tanto la solución a los problemas comunes a los que se enfrenta la sociedad, como la forma de convencer a los mismos ciudadanos de que las soluciones serán las correctas. No solo vale con probar las soluciones, hay que ser capaz de incorporar a esa solución el ánimo de la ciudadanía.

Igual pasa en la vida orgánica en los partidos. Pedro Sánchez se hizo cargo de la indignación de muchos y muchas militantes socialistas que mirábamos con total incredulidad los hechos acontecidos el 1 de Octubre y posteriormente la abstención que culminara en Mariano Rajoy como presidente del gobierno.  Por eso ganó las primarias porque se hizo cargo de nuestro ánimo y a través de un grupo de personas, el trabajo conjunto con la militancia y muchos cargos que decidieron no seguir la corriente orgánica, planteó un “corpus” de ideas que nos hizo cambiar nuestras ilusiones.

Nos enfrentamos a un Congreso Federal, donde una vez resuelto el tema del liderazgo previamente con las primarias nos podemos centrar en buscar el mejor proyecto que ilusione a los militantes primero y posteriormente ilusione a la ciudadanía. Con gran parte del trabajo planteado en los Congresos Regionales, este congreso será la gran consagración de un modelo de partido diferente, participativo y que se regenera por las normas que nos hemos impuesto. Pero también un modelo político que planta al partido en plena izquierda y plantea soluciones a los grandes retos de nuestro país.

Además, por las informaciones, parece que los que configuren la Comisión Ejecutiva Federal serán las personas cercanas a Pedro Sánchez que han logrado llevar este estado de animo a una victoria en las Primarias. Si bien es verdad que está siendo una CEF caída de la mano del Secretario General (sin un debate de perfiles o de necesidades entre la militancia) las personas seleccionadas, son perfiles reconocidos con cualidades. Compañeros como Odón Elorza o Beatriz Corredor con los que he debatido ampliamente el modelo de partido y con los cuales comparto visión política, son un ejemplo de que es posible tener un grupo que nos ilusione a los militantes.

¿Puede ser así el funcionamiento de todos los niveles del partido? Obviamente, según va bajando el centro de gravedad del poder, parece evidente que el proyecto de Pedro Sánchez debe ser impulsado de abajo a arriba, para garantizar que las máximas por las que hemos luchado durante años se llevan a cabo de manera cierta. Además es necesario conseguir una conciliación entre aquellos que influyan en la organización y la misma ciudadanía (al igual  que ponía el ejemplo de la relación entre concejales y ciudadanía)

¿Somos capaces de hacernos cargo del estado de ánimo de nuestros compañeros los militantes y cambiarlo después?  Todo aquel que se enfrente a un proceso interno debe saber que debe ilusionar, conciliar opiniones, buscar referencias de abajo a arriba y conseguir liderazgos compartidos que empoderen a quienes conocen mejor a la ciudadanía. De lo contrario juegan con la posibilidad de caer en la resignación y desilusión de muchos de los que hoy vemos grandes alamedas en la nueva época que el 39 Congreso abre.

Riesgos inminentes

Tras el día 21 de Mayo pedía como una obligación ética al conjunto de la militancia que “no nos falláramos” como únicos garantes de que la victoria de Pedro Sánchez serviría para los profundos cambios que hacer en el PSOE.

Una de las peticiones, precisamente se basaba en evitar que al Congreso Federal la lista de delegados que fueran a representar a los distintos territorios y candidaturas fueran listas que no integraran el sentimiento de renovación profundo que el proyecto de Pedro Sánchez exige para poder ser puesto en marcha con una legitimidad formal suficiente.  Si bien es verdad que lo verdaderamente importante es qué enmiendas a la ponencia marco de la ya desahuciada gestora definen nuestro futuro como partido, también era importante que se viera formalmente, que los actores están cambiando en los órganos que el partido tiene para su funcionamiento.

Los primeros “congresillos” parecen que no han cumplido esta exigencia en mayor parte. La propuesta de hacer listas “de unidad”  impide que las negociaciones filtren verdaderamente a dichos delegados al congreso. Por lo tanto, aunque la composición de la propuesta de una de las tres partes pueda ser salvable (por ejempo la nuestra por Pedro Sánchez en Madrid)  hacen que los actores del resto de candidaturas sean agentes contra el cambio. Incluso, en nuestras listas hay todavía una inercia orgánica e institucional que debería de verse más profundamente.  Si cambiamos una circunstancia estratégica, la unidad en la federación de cara a la ciudadanía, por nuestros valores, nunca conseguiremos armar un proyecto de cambio verdadero.

Desde Madrid sí que hemos conseguido que el proyecto de ponencia marco quede enmendando para revisarlo a medida al proyecto de renovación y además dejar para más adelante una Conferencia política orgánica más otra convención programática anual. Eran objetivos que planteaba en mi anterior artículo, por lo que debemos felicitarnos.

El segundo riesgo es que el congreso se gane “fácilmente” como parece por el número de militantes elegidos por las tres candidaturas en los congresos extraordinarios que se han conseguido. Una amplia ventaja de partida de Pedro Sánchez puede hacer a la vez que la voluntad de transformación original del proyecto se vea avocada a un continuismo por parte de quienes dominen dicho congreso.

Viéndolo ya como un congreso en el que habrá mucha menos proporción de delegados de la ola de militancia de base que ha aupado a Pedro que los que hubo en las Asambleas de las agrupaciones para los congresos extraordinarios, existe el riesgo que no se vea necesario arriesgar en un proyecto que comprometa a nuestro partido a una verdadera puesta a punto hacia la vanguardia ética y estética dentro de la izquierda.

Espero que Pedro – que estará seguro analizando este proceso de cerca –  entienda que el riesgo de que un 1 de Octubre de nuevo, solo puede suceder si en los órganos ejecutivos del partido, no hay tanto poder orgánico e institucional y hay un poder más representativo del sentir de la militancia. Ya apuntó a ello declarando que no integrará a los barones en la nueva CEF, pero creo que no es lo único que debe garantizar. No es problema solo de “lealtades” personales entre los elegidos, sino de estatus y ética de los mismos.

Si estas dos circunstancias ocurrieran, la militancia quedará fuera de juego en el siguiente paso orgánico, así como serán los congresos regionales para el cambio de los Secretarios Generales, la redacción de los documentos programáticos para las federaciones y de las ejecutivas.

El intento será de imponer candidatos desde arriba y no en configurar candidaturas diversas que integren la inteligencia colectiva e ilusión de la militancia que de nuevo quiere participar con los tradicionales liderazgos dentro del partido (en este blog, no se pide pureza militante, sino la justa proporción entre la fuerza de un proyecto colectivo y la experiencia y conocimiento de los que ya han ocupado puestos de responsabilidad)

Y en este punto estamos. A dos semanas del 39 Congreso, con muchos militantes llenos de ilusión, con un partido por construir y con un campo de juego político repleto de posibilidades. Que veamos riesgos inminentes, no significa que algunos no veamos como se abren grandes alamedas para nuestra querida organización.

Seguiremos informando.

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Foto: Facebook de Concha Minguela una #vigilantemilitante

 

 

 

No nos fallemos.

Todos y todas recordaremos el 21 de Mayo como el día que la militancia dio el vuelco a los augurios que meses atrás nos habían hecho: que la estructura del partido a través de Susana Díaz conseguiría imponer una decisión con la que no estábamos de acuerdo, la abstención del PSOE a favor de un gobierno del Partido Popular.

Lo que sucedió el 1 de Octubre no fue solo una votación perdida por un secretario general en un comité federal, un derrocamiento con guión, tras la “dimisión” colectiva de media ejecutiva y tras un cambio de voluntades del máximo órgano del partido. Lo que ocurrió aquel día fue el secuestro de la voluntad de los militantes para poner en mano de una gestora las decisiones que nos correspondían tomar a nosotr@s. ¿Acaso no sabían que hubiéramos votado en contra a una consulta sobre la abstención?

Y a partir de ahí estos funestos meses, de debates entre compañer@s mientras el aparato se preparaba para la mayor campaña de marketing contra una persona que se ha hecho en nuestro partido para conseguir “enterrar” en avales al resto de candidatos y en la votación de las elecciones primarias.

El 1 de Octubre, tal y como analiza Borrell en su “Los Idus de Octubre” fue la gran oportunidad para la militancia de tomar conciencia de las decisiones incorrectas de la dirección del partido en estos últimos años y de empoderarse para cambiar nuestro propio destino.  Que no se engañe nadie, sin la ilusión por el cambio demostrado por los militantes en cada evento de la candidatura de Pedro Sánchez, sin el trabajo de las plataformas y sin la adaptación al nuevo terreno de juego de los “aparatos buenos” , la victoria hubiera sido imposible. Luchábamos contra gigantes, que resultaban ser molinos de viento (como dijo el compañero Plácido en el último evento de la campaña)

El día que José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones de 2004 alguien le gritó ¡No nos falles! En sus dos legislaturas midió muy bien los trabajos sociales, haciendo transformaciones que llegaron a la raíz de debates que nunca habíamos afrontado, pero quedó el modelo económico prácicamente intacto. En 2010 cuando tuvo que admitir las presiones europeas, vino la decepción de militantes y votantes. ¿De donde nace esta decepción? Habíamos puesto toda la responsabilidad en ZP y no precisamente en el control del partido por parte de sus militantes. En 2008 prácticamente no hubo rival siendo el mejor resultado del socialismo, quedando todo control del gobierno alejado de nuestras manos.

Ahora debemos reflexionar. ¿Puede Pedro Sánchez fallarnos? Sin duda, si ponemos la responsabilidad del cambio en él así será, en estos tiempos nadie es infalible sin un partido armado atrás y una política eficiente contra la desigualdad (miren a Francia) Observando como ha sido la lealtad de la estructura del partido y la “baronía” en general, esta vez debemos implantar elementos de control y decisión en el Congreso 39 que nos haga responsables de lo que suceda con el Partido en el futuro cercano.

  • Lograr que en el 39 Congreso Federal esté representada la militancia que ha luchado por el cambio en el partido. ¿Significa esto que deba darse especial presencia a miembros de las diversas plataformas o del equipo específico de campaña Pedro Sánchez? No. Las plataformas deben entenderse como elementos de trabajo puntual que deben cuajar en un modelo de partido diferente. Pero no usar esta organización como posible “trampolín” de salida para la nueva organización sería volver a distinguir entre militantes de base y militantes de base “plus”.
  • Conseguir aprobar las enmiendas de transformación interna que sirvan para que la militancia tenga el control de las decisiones importantes del partido, al mismo nivel que el Comité Federal.  Por ejemplo sería interesante volver a debatir el sistema de elección de listas electorales. Hay que desbloquear de algún modo que dependa de un comité de listas, y no haya una manera mas fiel a las necesidades y voluntad de la militancia de elegir a candidatos.  Si es necesario el cambio estatutario completo, que se aborde la posibilidad de un Congreso Extraordinario.
  • Dejar unas lineas programáticas de transformación social intensiva, de izquierdas y que luche contra las nuevas desigualdades. Si es necesario convocar una Conferencia política que ahonde en el debate sobre los problemas de los partidos socialdemócratas, el posicionamiento ideológico del partido, el modelo territorial, o la forma de relacionarnos con la ciudadanía, que se haga.
  • En todos los órganos ejecutivos del partido debe haber una representación plural de la diversidad del partido. Si bien hay que contrapesar alguna decisión con la militancia como exponía en el punto anterior, no puede ser el comportamiento normal del partido. Pero para ello el comité federal o los comités regionales deben representar (de manera cierta) a la diversidad dentro del partido. Es la única seguridad de que no vuelvan a tomarse decisiones como la abstención. O para que haya una relación entre lo que hacen los grupos parlamentarios (a todos los niveles)  y la militancia, incluso los votantes. Debemos de conseguir en un futuro no tener que hablar de militancia o estructura orgánica, sino ser un partido con una diversidad suficiente para compartir espacios sea cual sea nuestra posición.
  • Vigilancia militante: durante la campaña mi compañero Enrique Romero, ha ido haciendo preguntas para el día de después de las primarias. Mi intención es que se tenga la conciencia que todo lo que suceda, en el Congreso federal o Regionales, después tiene que ser verificado por la militancia que se cumple. Siempre de manera critica constructiva. Es necesario volver al régimen de intervenciones críticas en los diversos comités.
  • Traspasar la paridad, conquistar la igualdad de oportunidades, ganar en feminismo. Hay que seguir siendo el partido que genere transformaciones sociales contra el patriarcado. Pero para ello tenemos que cambiar nosotr@s primero. Todavía no está garantizada esta igualdad de oportunidades dentro del partido. Es una buena oportunidad para avanzar en ello y así poder ser la guía de nuevo de los cambios sociales.
  • A parte de los documentos del proyecto propio de Pedro Sánchez en los que defendemos los liderazgos compartidos, tenemos que hacer por buscar liderazgos naturales en nuestro entorno. El partido socialista debe de incorporar nuevas formas de activismo y liderazgo, que incluyan desde los nuevos movimientos sociales, a los liderazgos en los entornos virtuales. Hay que promover este tipo de promotores de nuestro proyecto.

No podemos fallarnos a nosotr@os mism@s compañer@s. Es el momento de implicarnos, de ocupar las grandes alamedas que un proyecto autónomo y participativo nos puede brindar, pero no tenemos que esperar que sean otros los que decidan por nosotros, los militantes. Hay que ofrecer trabajo orgánico para mejorar el partido, lograr desde las instituciones donde estamos representados políticas que sean ejemplo del cambio, ocupar espacios allí donde veamos necesidades y salir con dignidad de nuevo a la calle, a las redes, para decir orgullosos, de nuevo, que somos socialistas. Hagamos irreversible el cambio.