¿Rural o urbano? Antropología y política en la realidad diaria

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En los estudios de uno de los pioneros de la antropología urbana, Redfield, se hace una pregunta sobre la dicotomía entre lo rural y lo urbano. Analizando comunidades que pertenecían a uno u otro ámbito, los problemas para la clasificación dificultaban los modelos que se describían, hasta que el antropólogo decidió explicar sus teorías a través de un modelo “continuo rural-urbano” que no disociaba ambos entornos.  Redfield empezó sus estudios en México, donde pudo desarrollar sus primeras etnografías.  Merece la pena ver “Los Olvidados” (1950, Buñuel) donde se pone imagen al entorno en donde estudió Redfield.

Dejando atrás la antropología e intentando centrar la mirada en mi entorno cercano, Moralzarzal, puede verse como una sociedad plenamente urbana, ha desarrollado un modelo alejado de lo estrictamente rural, para acercarse a un modelo que se aleja de su historia reciente, con “supervivencias” que, por suerte,  pueden ser la semilla de un nuevo modelo.

Las consecuencias terribles de la burbuja inmobiliaria, han ido más lejos de lo que fácilmente podremos corregir:

  1. Modelos urbanos no sostenibles energeticamente.
  2. Una necesidad de transporte hacia diversos puntos de la Comunidad de Madrid, que cada vez da menos soluciones para una movilidad sostenible.
  3. Áreas urbanas tradicionales y centros históricos degradados y nueva urbanización periférica, creando ciudades dormitorio, con escasez de instalaciones públicas que cubran las necesidades. El plan de inversiones regionales PRISMA debe corregir estas deficiencias. De 2016 a 2019 las inversiones deben estar destinado a cambiar este modelo descompensado.
  4. Separación entre el lugar del trabajo y el lugar donde vivir. Esto genera un malestar social que incrementa nuestras jornadas laborales.
  5.  Un modelo laboral, consecuente de la crisis y de las características previas a la burbuja, que añadiendo los cambios en las reformas laborales, ha llegado a ser muy precario. Y con múltiples problemas, en muchos sectores de población, mayores  de 45, jóvenes, con o sin formación, etc. De las políticas que estamos desarrollando en mi área, la Lanzadera de empleo será un aliciente en este sentido multigeneracional de búsqueda de autoempleo.
  6. Desarrollo insuficiente de actividad económica que no dependa únicamente de los servicios básicos en los nuevos espacios urbanos (el turismo, una gastronomía encaminada a la calidad, el medio ambiente como trasfondo económico) Es posible incluso la incorporación de pequeñas industrias tecnológicas y sostenibles de las que ir hablando para el futuro (impresión 3D, investigación, drones y robótica, espacios de creación artística, etc.)
  7. Escasa capacidad de las entidades locales de hacer cambios estructurales, por la escasez de medios económicos, incluso de cubrir servicios. De esto tiene mucha culpa la Ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local. Para lograr más recursos hace falta mejorar servicios públicos que no son eficientes (por ejemplo los que al estar privatizados  causan un sobrecoste no proporcional a las ventajas de la economía de escala de más empresas que los gestionan) Este proceso de remunicipalización de servicios es complejo, necesita de mucha gestión bien encauzada y dará frutos en el medio plazo.

    Otra necesidad es contar con prespuestos de la Comunidad de Madrid que complementen los municipales. Este año desde el Grupo socialista seguiremos pidiendo el presupuesto para el Colegio El Raso y una nueva biblioteca. Además de otras muchas enmiendas (desarrollo local, juventud, ampliación estudios de Formación profesional en el municipio, etc…)

¿Tiene solución este modelo?  Efectivamente es un modelo que puede cambiar. No será en el corto plazo directamete, pero sí es necesario acometer medidas que hagan que la dirección sea la correcta desde ya mismo, para en unos años podamos volver a un equilibrio entre sostenibilidad y crecimiento local. Es un problema que no solo tiene nuestro municipio, es un problema generalizado en nuestro entorno.

  • En primer lugar hace falta buscar ahorro energético y otras formas alternativas para ir diseñando las ciudades del futuro. Los proyectos que ahora hagamos de manera experimental, serán necesarios para hacerlos a mayor escala para que sirvan para toda la ciudad. Es preciso probar qué sistemas energéticos son más adaptables a las poblaciones, innovar en la forma del consumo energético para tener un mejor uso y ahorro energético. (Proyecto con Ecooo local en marcha en Moralzarzal o la búsqueda de incentivos fiscales pueden ir en esa línea)
  • Seguidamente hay que dar una solución alternativa al transporte privado, que nos ha restado libertad a quienes no veíamos una alternativa en los transportes públicos debido a la incompatiblidad entre el lugar de residencia y el laboral. ¿Es quizás la respuesta, que hay que disminuir los desplazamientos? Seguramente sí, el teletrabajo debe reducir un 30% los desplazamientos en la Comunidad de Madrid la próxima década para poder seguir pensando en circular sin convertirnos en entornos como Ciudad de México o Los Ángeles donde el tráfico ya cambia la forma de vida de los ciudadanos.  Como es normal,  el ser humano lo es en relación y hace falta reunirse, un espacio de coworking local haría que se pudiera socializar entre trabajadores a distancia de sus propios centros. Espero que el servicio de desarrollo local  DinamizaMoral a través de la Asociación Eslabón, sirvan de lanzadera.
  • Es curioso como arrogarse los dueños de las “tradiciones” solo incluye las tradiciones visibles en una fiesta diaria, pero no en las tradiciones culturales que tienen que ver con la forma de vida. La cultura y tradición va mucho más allá si en un pueblo hay cierto número de festejos o si se hacen determinadas fiestas (que puede que no sean históricas sino de reciente creación) . ¿Qué ha cambiado en estos últimos 20 años en Moralzarzal?   Principalmente el modelo urbano de actividad entorno a un casco urbano histórico, un modelo de comercio local de calidad, y un ocio basado en lo colectivo.  Con la urbanización periférica , la apertura de grandes superficies sin un horario con el que los pequeños comercios puedan competir, y sin actividades de ocio pegadas al espacio urbano, los pueblos dejan la esencia de la forma de vida que tenían hace sólo dos décadas. De esto es de lo que tenemos que preocuparnos cuando hablan de la degradación de las tradiciones. La principal, la forma de vida, es la que ha cambiado.
  • Y también la actividad económica. Nunca he entendido, como se podía estar en contra de que el ganado pastase en la Dehesa, su lugar primigenio.  ¿La vida de los ganaderos y la posibilidad sostenible de actividad económica, no era una tradición? 

Conclusiones:

Estamos en un entorno ampliamente urbano por actividad económica y urbanismo que tiene influencia del área metropolitana de Madrid, en un entorno medioambientalmente sostenible en lo físico, del cual no sacamos rendimiento suficiente para cambiar el modelo.

En Francia en las regiones periféricas, han trabajado la ruralidad como elemento básico de desarrollo local, lo cual les ha exigido unas normas y pautas muy amplias desde la edificación que se puede hacer en los municipios, una regulación de los productos de calidad, proteccion del entorno natural, un marketing global de las regiones hace décadas, etc. Trabajos como la potenciación de zonas como Burdeos a través del vino, parecido a las zonas vinícolas en España La Rioja o Ribera de Duero donde ya el turismo enológico supera el ingreso de algunas bodegas pequeñas que la venta propia de vino son un buen ejemplo.

Desde Moralzarzal ya estamos trabajando en la Comarca, uno de los pasos que teníamos claro era incluirnos en ADESGAM para junto a 13 pueblos más lograr que la Marca SIERRA DE GUADARRAMA sirva de catalizador de nuestra ruralidad. Teniendo un Parque Nacional pegado, siendo parte de la Reserva de la Biosfera y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, es nuestra obligación mostrarnos en este entorno físico.

Además, empezamos a trabajar con el Observatorio del patrimonio de la Sierra de Guadarrama un proyecto más global que busca poner en valor el patrimonio natural histórico y cultural como base de la economía local.

 

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Un voto que cambia la realidad

Agotados todos los argumentos de campaña tras meses escuchando a unos y a otros, si es verdad que hay indecisos es que estamos haciendo mal la campaña desde los grupos políticos. Prefiero pensar, que hay votantes ilusionados con unas ideas en las que ve reflejados a unas personas y otros que pese a no tener la ilusión por ningún partido tiene una idea de lo que más se acerca a su forma de entender la vida, a sus intereses o al colectivo al que pertenece. Me cuesta pensar que hay indecisos a estas alturas después de dos campañas en las que hemos visto como se ha comportado cada uno. 

No voy a escribir mucho, simplemente intento recordar que la ilusión por el cambio debe estar consolidada en las posibilidades de que ese cambio sea llevado a buen puerto. Condiciones de posibilidad que las dan la solidez de los programas, el análisis de la realidad  y sobre todo la capacidad política de quien presente ese programa.

En esta campaña el PSOE se presenta con un programa netamente socialdemocrata (como su identificación ideológica) , tenemos claro que el candidato Pedro Sanchez va a defender el programa (incluso si tiene que pactar con otros grupos, estos pactos estarán dentro del marco de nuestro programa como vimos en el anterior intento de acuerdo) y por último, estamos muy seguros del partido con el que nos presentamos: no necesitamos coaliciones, tenemos una identidad histórica marcada y no estamos marcados como el PP por la corrupción.

Programa, partido y candidato, tres factores que pueden ser decisivos. Pero aún más importante, el PSOE es el único partido que tiene capacidad de llegar a acuerdos y ser partido de consenso. En estos momentos y ante unos resultados inciertos para la gobernabilidad, debe ser un factor determinante. 

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El concilio como obligación

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Nobles  y clérigos acudiendo al concilio de Toledo, ilustración del Codex Vigilanus

No hace falta ser un estudiante profundo de las lenguas muertas para recordar la etimología de varias palabras que arrastramos en nuestra vida común como sino tuvieran un significado, a través de la historia y saltando entre la evolución del lenguaje.

Por eso, recordar el valor semántico de las palabras que usamos, lo que significan, puede que nos haga reflexionar qué hacemos con nuestra expresión y con nuestra acción. Varias veces al día todos los miembros de una corporación local firman, escriben o recuerdan en su perfil en redes que son “concejales” . Veamos qué significa:

Si seguimos en la etimología, llegamos al Concejo del latín concilium (asamblea)   y este de un compuesto del prefijo con- (reunión)  y la raíz del verbo calare (llamar, convocar) y un sufijo de resultado -ium.  De ahí también las palabras:

  • Concilio – Una reunión fomral para tratar un tema importante
  • Conciliar – Relacionado con concilio y unir dos partes
  • Conciliador – Persona buena para hacer que otras personas se pongan de acuerdo
  • Conciliación – Acuerdo de dos o más partes
  • Reconciliar – Arreglar el acuerdo nuevamente
  • Reconciliación – Nuevo acuerdo entre las partes
  • Concejal – Miembro de un concilio
  • Concejalía – Cargo del concejal.

Con estupor, asistimos a un pleno municipal del Ayuntamiento el 3 de Marzo, en el que se trataron temas, totalmente ajenos a conciliar entre los ciudadanos con distinta forma de ver la realidad, lo cual debería ser nuestra obligación como concejales, si nos regimos por el mandato de la etimología.

Y así lo expresamos desde nuestro Grupo Municipal. En primer lugar, el intento de convertir una expresión en redes en un acto constitutivo de delito para pedir la dimisión de una de los miembros de este concejo de Moralzarzal. Es muy triste, que el Partido Popular de un municipio como el nuestro siga queriendo usar el terrorismo como tema para crispar, encender el ambiente político y al fin y al cabo utilizar para su fin las ganancias de este debate. Por ahí no vamos bien en la tarea que tenemos la obligación que es conciliar las vidas entre los que piensan diferente. Que llegara a haber insultos y amenazas en las redes contra personas que defienden sus ideas de manera democrática.  Debería hacer reflexionar a dichos concejales, si de verdad están ejerciendo su tarea como deben.

Lo más grave, saber si intentan imponer una ley mordaza a los propios concejales compañer@s de corporación. Se rompe así cualquier conciliación posible, un consenso indispensable, el de una asamblea entre iguales,  al no considerar a todos con los mismos derechos, al menos el de expresión.

En otro ámbito diferenciado (no comparo en ningún momento circunstancias) también pude ver como se perdía un debate que la historia y el tiempo zanjará antes o después, como es el de la financiación pública de espectáculos  en cuyo seno hay problemas éticos, en este caso, los festejos taurinos y la demanda por parte de algunos sobre el maltrato animal.  Conocidas las posiciones enfrentadas entre los autodenominados “taurinos y antitaurinos”, no se puede ser conciliador intentando provocar una votación sin un buen debate previo entre la ciudadanía.

Si bien es un debate que estaba planteado desde el punto de vista económico (invertir o no presupuestos públicos) el calado es más lejano, pues es una actividad que nunca ha probado la autofinanciación ajena a los poderes públicos. Por lo que se intentaba de manera soslayada, ir primero a su financiación como método de ahogar la actividad. El problema es que hay municipios que no están preparados de momento para dar otras opciones económicas por ejemplo a los comercios del pueblo, muy dependientes del turismo y el gasto que se produce en las fiestas patronales.  También, es sabida la necesidad de invertir recursos públicos en aquellas partes de la tradición en la que la mayor parte podemos estar de acuerdo, la sostenibilidad medio ambiental que dan las ganaderías de toro bravo a nuestras dehesas en toda la geografía fijando una actividad económica al terreno que no deja de estar protegido por ello.

La única manera de conciliar posturas, y sí, es posible, es ir al debate cultural sobre las tradiciones y de una manera honesta ver las posiciones que cada uno defiende. También ir al debate ético y que tanto los que están a favor y en contra intenten comprender al que defiende lo contrario.  El resultado de este debate, se acercará mucho a lo que en un posterior referendum se decida.  Estoy seguro que el resultado será mucho más reconciliador.

Insisto en la necesidad de ser agentes del concilio, del acuerdo. Sino, no seremos ni buenos ni malos concejales, simplemente seremos otra cosa, meros agentes del desacuerdo. Y para eso no nos votaron.

Nota: dejo como recomendación el libro de Ignacio Abella “Arboles de Junta y Concejo

9788416443024

Web sobre etimología usada: http://etimologias.dechile.net/?concejo

 

 

 

 

 

 

 

Nunca es suficiente.

Reconozco que confío demasiado en el poder del Estado para cambiar las cosas. Siempre he creído que desde lo público es la única herramienta posible para que los ciudadanos consigamos los retos que pensamos que por nosotros mismos no son posibles.

No dudo de la iniciativa ciudadana, obviamente es la base de la movilización social, pero cuando queramos resultados profundos y sostenidos en el tiempo solo los recursos compartidos de lo público serán capaces de enfrentarnos a dichos retos. Tampoco desconfío de la posibilidad de que sectores privados ayuden técnicamente o económicamente, pero sí desconfío de su arbitrariedad de los mismos para implicarse.

Y lo reconozco, me desespera ver como las instituciones, ralentizan la posibilidad de empezar a contribuir en arreglar asuntos que a la vista de los sucesos no tienen un encargado para solucionarlos.  Quizás me equivoco desde mi perspectiva local, al haber llegado a una entidad que tiene responsabilidades o competencias muy acotadas (Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local) y escasos recursos asignados para desarrollarlas (Ley de racionalización y sostenibilidad de las entidades locales) .

¿Son estas restricciones suficientes para hacernos quedarnos inmóviles ante grandes problemas sociales que están presentes en nuestro entorno? Así como no podemos creer que todo lo puede la voluntad (Gramsci y su optimismo de la voluntad) tampoco podemos caer en el pesimismo de la inteligencia.

Una de las mayores faltas del sistema, es precisamente que no haya asignados entes públicos a los problemas que se generan de manera inusual, o que tienen un trasfondo superior al de la gestión directa de una organización pública.  Y quiero hablar de dos problemas que personalmente, y también colectivamente nos generan un desasosiego que superan nuestra dignidad global como sociedad. En primer lugar la situación de desprotección de cientos de miles de refugiados de la guerra siria, en segundo lugar un problema enraizado y global como el de la violencia de género.

La lucha contra el paro, la pobreza o el cuidado de salud, por ejemplo, tienen de recursos públicos asignados en todos los programas políticos que conocemos. Son graves y generan sufrimiento y desigualdad, pero hay noción de que hay que tomar parte en su lucha. Son los diversos signos políticos los que plantean soluciones diferentes aunque tampoco me parecen suficientes viendo los resultados actuales.

Sin embargo desde la Unión Europea y la representación de los gobiernos nacionales, autonómicos y locales, todo el trabajo que se está haciendo no es suficiente para preservar la vida de los refugiados de la guerra de siria y dignificar su futuro. Tampoco estamos ganando la lucha al patriarcado, una lucha que acabe con el machismo y sus últimas consecuencias, la violencia de género.

Como escribía hace poco, la violencia contra la mujer es un terrorismo global, universal. Tenemos la obligación, todos y todas representantes públicos de hacer todo cuanto esté en nuestra mano para luchar contra esta lacra. Y todo es todo. En nuestra actividad política diaria, personal, social y de activistas, debemos plantear soluciones e implicarnos en ellas.  No es solo un problema social, ni policial, ni educativo, ni jurídico. El machismo es la mezcla perfecta de todos ellos, con un discurso en el tiempo milenario que ha reproducido un sistema (el patriarcado) capaz de reproducirse y subsistir eternamente si nadie pone el foco en desmontarlo.

La lucha pues, tiene que ser en todos los ámbitos donde incide, haciendo necesarios planes integrales que compartan objetivo. Y es un problema que aunque se manifieste globalmente, actúa en cada rincón de nuestras ciudades y más precisamente en el ámbito privado de las vidas que nos rodean.  El machismo es tan global,  que incluso fuimos inculcados del virus en nuestra educación.

Las soluciones tienen que venir de la implicación personal y pública de tod@s los actores e instituciones que compartimos vida.  Me niego a pasar la vida sin hacer nada por ello, una sociedad donde hay desigualdad y violencia es injusta, cruel contra las mujeres, no es una sociedad que pueda ser hogar común.

Con el asunto de los refugiados debemos pensar como civilización, vernos en el tiempo y el espacio y preguntarnos si de verdad, queremos una Europa como la que se está viendo, en la que llegan barcos repletos de refugiados por el sur y en el norte les quitan sus pertenencias para financiar las campañas para ayudarles. Los ciudadanos tenemos que indignarnos más y mostrarlo. Escribirlo, llevarlo a nuestras instituciones y reclamar, aunque no esté en sus manos actuar. La crisis de los refugiados es tal que deberíamos estar implicando muchos recursos públicos a la acogida de los mismos.

¿Podemos sufragarlo? En una Europa de 500 millones de habitantes, en la que el estado de bienestar sufre por las restricciones al déficit, pero es el mejor en media del resto del mundo, estoy seguro que podemos hacer más por acoger cientos de miles (quizás decenas de cientos de miles) si nos lo tomamos en serio. Además de justo, necesario, humano y ético, sería una manera eficaz de fomentar el gasto y hacer olvidar a las instituciones europeas de las restricciones del déficit.  Si el economista Paul Krugman dijo una vez que la economía mundial solo podría salvarse con planes de inversion pública tales que soportaran una lucha contra una invasión extraterrestre o la prevención de la caída de un meteorito, no hay que ir a una situación tan extrema para argumentar la necesidad del gasto público.

Si Europa se plantea dar un sentido de vida digno a tantos refugiados, empleo, servicios sociales, etc. la inversión publica tendrá que ser tal, que crezcamos como ya lo hizo EEUU en la última década, pese a la crisis. Y esta inversión garantizará que se genera otros flujos económicos que salven nuestros trabajos, pensiones, servicios públicos, etc. Además, que las sociedades que son capaces de integrar más diversidad cultural, tienden a ser más prolíficas, incluido el crecimiento económico. 

A nivel local, tan solo la unidad que genera el sentimiento de utilidad social, que genera la expresión de solidaridad, sería un vínculo entre la población y los asuntos públicos, pues sería tarea compartida. Ser solidarios siempre redunda a favor de las sociedades que lo hacen. En un mundo donde la globalización es un factor determinante (y no puede prevenirse o acotarse, porque es un factor de cambio social) los pueblos que mejor adaptados estén a sus consecuencias (malas o buenas) serán los que perduren.  Al igual que en el nivel macro económico el aumento del gasto social siempre genera mayores retornos económicos, en lo micro incluye además el factor de los beneficios sociales directos.

Por último el resultado de este proceso, además de por justicia, ética y subsistencia común, sería el de la riqueza cultural. Cuando hay integración cierta, la diversidad cultural genera un nuevo paradigma cultural. ¿Dejaremos que el miedo nos niegue la posibilidad de ser solidarios? 

 

 

 

Compromiso, diálogo y acuerdo: único camino hacia unos presupuestos de consenso

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No nos podemos hacer trampas nosotros mismos, si cada uno no reconoce los errores que ha cometido para no tener aprobados los presupuestos con los que funcionará el Ayuntamiento de Moralzarzal en 2016 a la fecha que estamos, no llegaremos a un acuerdo en común. Pero la responsabilidad debe recaer en función de la capacidad para lograr que estos llegaran a ser acordaros, dialogados y por fin refrendados por una mayoría suficiente para aprobarlos. Y en esto, una gran parte de la responsabilidad tiene que recaer en aquellos que desde el poder municipal no han sido capaces de tenerlos a en plazo, de no haber establecido herramientas de acuerdo previamente, ni confianza entre sus socios de gobierno.

El error no viene de los malogrados intentos de diálogo ya entrados diciembre o de la peculiar semana de Comisiones de Hacienda sin debate y por último del espectáculo de pleno que se planteaba con unos presupuestos dictaminados negativamente, mal introducidos en el orden del día del mismo por las prisas, que todos sabíamos que no iban a ser aprobados y que aún así se tomó la decisión de seguir adelante. El error viene de no haber construido herramientas de acuerdo previamente.

Los presupuestos del año 2015 ya estaban prorrogados e informados al Estado desde que el interventor tuvo que avisar de este hecho, como corresponde legalmente hacerlo a principios de Enero. Desde ese momento había que buscar culpables que exculparan una situación, que no dudo que no haya sido por la inexperiencia de todos los que aquí estamos, pero sobre todo por la incapacidad de reconocer que esa inexperiencia iba a perjudicar a los ciudadanos cuando se sabía que había problemas para llegar a tiempo.

En estos presupuestos, el PSOE de Moralzarzal ha estado preocupado desde que empezamos a hablar del Impuesto Bienes Inmuebles (IBI)  y el proyecto para pedir la deuda necesaria al IDAE para el proyecto de cambiar las luminarias a tecnología LED de la localidad durante Octubre y Noviembre. En ese momento, la decisión fue apoyar ambos puntos porque así creíamos que eran propuestas con posibilidad de ser debatidas, pero lógicas. En primer lugar pensamos que si el valor de las viviendas se había rebajado como consecuencia de la actualización del valor catastral, era justo que se bajara este impuesto, aunque no lo suficiente para que causara un mal a las cuentas públicas. Era lógico que frente a una caída posible del 18% del impuesto, a través de la forma de recaudar, esta caída solo fuera un 4% .

Al igual que el proyecto para la iluminación LED, con la petición un crédito de 1,7 millones al IDAE del Ministerio de Industria, que ahorrará la energía suficiente como para hacer que el pago de la deuda sea incluso rentable a partir del octavo año. Y ahí estuvimos apostando por el ahorro energético y económico que suponía. Pero en aquel momento ya vimos lo verde que estaba el proyecto de presupuestos y empezamos a solicitar información al respecto.

Parecía que se pedía nuestra colaboración con una cercanía prudente, pero todo gracias a la buena voluntad, de entregar ideas y trabajo, sin saber si iban a ser tenidas en cuenta. Llegó diciembre y fue el momento clave en la que el núcleo del equipo de gobierno ajeno a MeC mostró su actitud. Tras una larga reunión informativa, que se agradece para el conocimiento extensivo de las cuentas municipales (faltó algún detalle) fue el momento que había que empezar a saber si serían unos presupuestos basados en los compromisos adquiridos o no.

Habiendo preparado parte de nuestro trabajo para lograr cumplir los pactos de investidura, ya teníamos redactado un borrador del Reglamento de Comunicación que normalizaba la comunicación institucional del Ayuntamiento, proponiendo la figura de un Director de Comunicación elegido de manera pública entre los representantes municipales bajo la dirección facultativa de expertos de comunicación de universidades madrileñas. Era una propuesta de discusión ante el compromiso de buscar fórmulas en 6 meses para cambiar el cargo de confianza destinado a la comunicación por un perfil del que no cupieran dudas sobre su filiación política ni su comportamiento sesgado. Este gabinete dependería directamente de Secretaría, tendría para su director un contrato de 6 años que no interviniera en ciclos electorales y tendría una mayor exigencia para su cese (2/3 del Pleno) que para su aprobación (3/5) Incluso teníamos el compromiso de la Universidad Complutense para participar del proceso de elección.

Pues bien, parece que la idea no gustó demasiado y desde ese momento tuvimos claro que si queríamos llegar a un acuerdo posterior, en asuntos mayores, teníamos que empezar con los acuerdos ya firmados. Es una sensación compartida por los socialistas de Moralzarzal, que sólo se puede acordar cuando hay un nivel de confianza amplio. Este nivel de confianza se genera cumpliendo los pactos previos, trabajando en conjunto y poniendo en marcha todas las mociones plenas que el pleno ha aprobado como representantes últimos de la ciudadanía.

No se nos puede acusar de no ser proclives al pacto, nuestro Grupo municipal es el que más consenso ha generado en sus propuestas desde las elecciones, también sumando a las propuestas ajenas. Incluso hemos tomado decisiones complejas, asumiendo los errores en las prácticas de negociación que pudiéramos haber cometido. 

A partir de este momento, nuestra tarea fue trabajar y llegar a la redacción de un conjunto de enmiendas que cambiaran la realidad social de Moralzarzal y presentarlas en aquellos foros que les diesen formalidad, la formalidad que las instituciones proporcionan con sus procedimientos. ¿Debíamos haber intentado otra cosa? Seguimos pensando que hay que dar valor a las instituciones, hacer política en las Comisiones (que para ello se crean) y por último acordar en los Plenos. El marco en el que se nos sitúa cuando se ve mal que a una comisión se lleve las propuestas y no se dialoguen, es una carencia de la creencia que las instituciones sirvan, sino que siempre hay que “negociar” a puerta cerrada, que no acordar. Mientras la relación de los grupos sean las de grupos en minoría que quieren llegar a acuerdos, tendremos que usar las instituciones o incluso la opinión pública consensuada (por desgracia tampoco tenemos preparada las herramientas de participación ciudadana que nos podrían haber ayudado a suplir la imposibilidad de debatir entre nosotros) 

Nuestras enmiendas eran claras desde nuestro programa y nuestra actuación desde que fuimos elegidos. Propusimos más gasto en medio ambiente, educación, formación para el personal del Ayuntamiento, en creación de empleo joven, ayudas para la maternidad y la infancia e inversión en desarrollo local. También pedimos algo que aunque puede parecer trivial, todavía es visto como una proeza y no. Presupuestar las mociones ya aprobadas en Pleno es una obligación, que tampoco había sido abordada. Por último proponíamos cambiar el modelo de gestión, la eliminación de los cargos de confianza y la inclusión en el presupuesto del Gabinete de Comunicación. Comunicación institucional, quitando presupuesto para un proyecto de Publicidad. Son diferencias ideológicas. También pedimos la revisión de impuestos y concesiones, la recaudación diferencia los modelos de hacer política.

Por último pusimos la atención en que se revisen los contratos privatizados, como el de Juventud para buscar ahorro a través de la gestión directa. Y pedíamos que no se intentara solucionar un potencial problema social (potencial porque hay que analizarlo desde los servicios sociales y no desde una directa criminalización de la juventud) con un proyecto de infraestructura como era la inversión en un Bike-park para evitar los “presuntos problemas” que se dan en el polideportivo en el entorno de las instalaciones para el skate.

Como conclusión, a mi parecer, el error parte de un uso institucional erróneo de pensar que una institución construida para gobernarse en mayorías se intente gobernar no ya en minoría, sino desde una soledad absoluta, anteponiendo los intereses electorales y los compromisos adquiridos previamente al conocimiento de los resultados electorales con su militancia a cumplir los acuerdos que realmente hicieron posible la investidura.

Los errores se basan en no haber construido un modo de solucionar las discrepancias entre partidos que están obligados a entenderse para llegar a acuerdos. Y esto parte principalmente de la diferencia de estatus entre quienes gobiernan, y los que tienen representación necesaria para la mayoría. Las actitudes deben cambiar cuando no hay una relación de representación y poder inequívoca.

Y aquí nos encontramos, finalizando Enero y con las relaciones de uno de los partidos de gobierno muy perjudicadas con el resto de partidos, con las redes sociales incendiadas, fuera de toda realidad social de tensión real (en la calle todo el mundo es mucho más prudente y tendente al entendimiento) , un Pleno pasado dominado por una intransigencia que no favorece nada el diálogo y la ciudadanía preguntando que cómo es posible lo que está sucediendo.

Toca evaluar nuestra actuación y revisar si el mismo relato que aquí escribo ha tenido errores propios y actuar en consecuencia para solucionarlos. No nos vamos a quedar quietos, ni sin pensar hasta que no tengamos unos presupuestos, una casa común, de todos y para toda la ciudadanía.